Drogodependencias: reducción de daños y riesgos en la Comunidad Autónoma del País Vasco. IÑAKI
MARKEZ, MONICA POO. Servicio central de publicaciones del Gobierno Vasco. Vitoria-Gasteiz, 2000. |
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Presentación.........................................................6
Nuevos
modelos de intervención ante las drogodependencias:
Opiniones
de los profesionales de los centros de atención a las
drogodependencias...................71
Inventario
bibliográfico sobre reducción de daños y riesgos en la CAPV.1989-2000.......109
Propuestas
para la intervención.....................131
Anexo.............................................................137
En la mayoría de los países europeos, en esta pasada década, los programas de mantenimiento con metadona y también otros programas de reducción de riesgos han experimentado un gran desarrollo, inimaginable en épocas anteriores. En la Comunidad Autónoma del País Vasco, al igual que otras Comunidades Autónomas a principios de los años ochenta comienzan a desarrollarse servicios y recursos de atención específicos para la atención de las drogodependencias.
Los distintos recursos que están tipificados como reducción de daños
y riesgos, están constituidos por profesionales, voluntarios, responsables,
familiares, muchos de los cuales, investigan y realizan trabajos tanto
cualitativos como cuantitativos, con más o menos rigurosidad científica y
desde múltiples ópticas. De estos trabajos un porcentaje pequeño se publica,
o es presentado en algunos foros científicos o de discusión, mientras que el
resto de las observaciones, trabajos, artículos, etc... tienen una difusión
limitada quedándose a nivel interno o local. Son muchas las personas que
trabajan en disminución de daños y riesgos (psicología, farmacia, farmacología,
psiquiatría, educación, trabajo social, educadores de calle,..), pero los
puntos de encuentro y los circuitos de información muchas veces no coinciden.
Hemos creído necesario la realización de un documento monográfico útil
en lo que respecta a reducción de riesgos, con una visión global y
multiprofesional del presente y del pasado, estos diez últimos años, así como
con propuestas para el futuro de estos programas.
Es por esto, hemos realizado un Inventario bibliográfico que recoja
los trabajos cuya autoría, temática, objetivos o población estudiada esta
asociada a iniciativas en o hacia el País Vasco, en lo que respecta a la
reducción de daños y riesgos.
Por otro lado, sabemos que una atención eficiente y de calidad exigen el estudio de la práctica profesional y sus variaciones que junto a la capacitación científico-técnica o la capacidad de comunicación debieran ser preocupación y objetivos de parte importante de los esfuerzos de gestión sanitaria. Saber cómo se perciben y valoran los recursos para la actividad asistencial, la visión de los usuarios o la opinión sobre los modelos de gestión, cuestiones organizativas y filosóficas o también sobre políticas de intervención, son cuestiones que creemos necesarias y por ello se recogieron las opiniones de quienes son los protagonistas de la atención a los usuarios drogodependientes. Opiniones con interesante información sobre los sistemas de atención, los programas de reducción de riesgos, la legislación o la prevención donde se reflejen algunas inquietudes, necesidades, puntos fuertes o débiles de la actual situación de quienes hoy en día son beneficiarios de estos recursos para la salud.
Aquellos técnicos o profesionales que deseen conocer lo que significa
y han significado las políticas y los programas de reducción de daños y
riesgos, podrán a través de estas páginas obtener una sencilla y amplia
información, complementada con la recopilación de las reseñas de una más que
notable producción científica que durante una década ha ido exponiéndose en
publicaciones y eventos especializados. Investigadores y gestores de las
Administraciones públicas pueden conocer de modo sencillo tanto las políticas
y medidas como los estados de opinión de un importante sector de profesionales
que cotidianamente se hallan en su práctica asistencial en torno a las
drogodependencias. Este es nuestro deseo.
Propuestas para la intervención.
En
consonancia con todo lo mencionado, podemos realizar algunas propuestas de interés
para la intervención inmediata o no lejana:
·
Los
centros de atención a las drogodependencias que nacieron
apoyados en filosofías y servicios comunitarios se han desarrollado como
modelo basado en la atención individualizada. De seguir así el éxito estará
limitado no sólo por la permanente falta de recursos sino también por nuestra
incapacidad para llegar a las personas allí donde se consumen las drogas. Los
cambios de conducta saludable exigen enfoques orientados a favorecer el cambio
cultural y comunitario sobre los lugares de uso de sustancias con actuaciones
sobre colectivos amplios y no solo sobre la conducta individual.
·
Si
las drogas que se consumen en la calle fueran más accesibles, más baratas y de
mejor calidad se ha constatado que la probabilidad de inyectarse es menor,
utilizando la vía fumada o la oral, con la consiguiente ventaja de menor riesgo
de infección de VIH, siendo objetivo primordial el contener su propagación.
·
Reconocimiento
de los Programas de Mantenimiento con Opiáceos (PMO), incluso los de baja
exigencia, como programas terapéuticos de reconocida eficacia y seguridad,
desarrollando otros PMM, fomentando la accesibilidad e incorporando nuevas
alternativas: LAAM, heroína, buprenorfina, etc. La mayor disponibilidad de opiáceos
legales reducirá interés a su comercio clandestino.
·
Los
programas de reducción de riesgos pueden verse complementados en ocasiones con
programas libres de drogas. No han de entenderse como antagónicos, sino como
estrategias de intervención que pueden coexistir en beneficio de las opciones
terapéuticas del drogodependiente.
·
Si
uno de los factores de riesgo mayores es el compartir agujas y jeringuillas, será
importante disponer de material de inyección estéril educando y facilitando
que puedan deshacerse de modo
responsable del material usado.
·
Es
difícil la atención al colectivo drogodependiente por sustancias ilegales
precisamente por su ilegalidad, que empuja a la marginación y exclusión social
dificultando el contacto. Este ha de ser un aspecto fundamental y por ello estar
a favor de las políticas humanas, pragmáticas y efectivas en el necesario
debate global sobre las drogas tal
y como viene señalando la Asociación Internacional para la Reducción del Daño
(IHRA).
·
Puesto
que en ocasiones los pacientes usuarios o participantes de programas de
disminución de riesgos se desplazan de una región a otra, de una provincia a
otras, de un país a otro, es necesario que los recursos asistenciales estén básicamente
coordinados y con documentos unificados que faciliten el acceso de quienes ya
reciben algún tratamiento en su lugar de origen. Euro-Methwork ha propuesto a
la Comisión Europea su papel de mediador, facilitando información,
infraestructuras y puntos de asistencia en diferentes lugares de Europa con
intervenciones basadas en los principios de la reducción de daños.
·
El
incremento de programas de disminución de daños y riesgos y los apreciables
resultados favorables exigen
evaluar estrategias, programas, medidas y resultados.
·
Aunque
reconocida su dificultad, es importante la organización de los usuarios,
apoyando y potenciando la existencia de grupos de autoayuda, manteniendo la
autonomía y complementariedad de los grupos de iguales, con el apoyo solidario
de los profesionales y el soporte administrativo de las instituciones.
·
Los profesionales que intervienen en la atención a las
drogodependencias junto a las instituciones públicas, sobre todo las de carácter
sanitario y social, así como las organizaciones no gubernamentales, y las de
usuarios si las hubiera, debieran animar esfuerzos para favorecer la transmisión
a la opinión pública y también a los medios de comunicación que las
dependencias a los opiáceos requieren la normalización de tratamientos de
mantenimiento con agonistas opiáceos, integrándolos como una opción terapéutica
útil y eficaz.
·
Sabido
que los programas de disminución del daño y riesgo son efectivos, quizá sea
oportuna su generalización. No necesariamente anulando anteriores programas y
recursos aunque sí adaptándose a las necesidades reales de las poblaciones
afectadas y considerando sus demandas. No se trata de que
los programas compitan entre sí frente
a los usuarios sino que sean complementarios para beneficio del usuario y de su
entorno. Las políticas a nivel internacional y local, las orientaciones de los
profesionales, los gestores y los políticos y también los intereses sociales y
los de los usuarios son elementos que aun requieren del debate, del consenso, la
cooperación y del sentido común si aspiramos a un mayor
bienestar general.
Los
programas de reducción de riesgos y daños, concebidos originariamente frente a
problemas concretos de usuarios de drogas y de su entorno social, pueden llegar
a entenderse como un proceso emergente hacia la normalización de sustancias
psicoactivas que pueden ser utilizadas libremente por amplios sectores de
población. Eliminadas las connotaciones moralistas que aun acompañan a las
intervenciones con las personas drogodependientes, el concepto de reducción de
daños y riesgos irá integrándose en la cultura social.