ARARTEKO. Informe al Parlamento Vasco, 2003. p. 77-84
© ARARTEKO
D.L.: VI-138/04.
Texto del informe
completo en: http://www.ararteko.net/webs/iordinarios/ord2003C.pdf
1.1.9. SEGUIMIENTO SOBRE LA
ATENCIÓN COMUNITARIA DE LA
ENFERMEDAD MENTAL EN LA CAPV
El informe extraordinario de la institución del Ararteko sobre la
atención comunitaria
a las personas con enfermedad mental fue hecho público y entregado al
presidente
del Parlamento Vasco el 19 de junio de 2000, y fue debatido en la
Comisión de
Derechos Humanos y Solicitudes Ciudadanas el 26 de octubre de ese año.
También fue
objeto de una comparecencia del Consejero de Sanidad, a petición propia,
ante la
Comisión de Sanidad del Parlamento, el 16 de noviembre.
El informe efectúa, concretamente, 18 recomendaciones que afectan a
diferentes
administraciones, no sólo al Departamento de Sanidad. Precisamente, la
implicación
de diferentes administraciones y servicios en la respuesta a las necesidades
de las personas
con enfermedades mentales crónicas fue una de las dificultades a la hora
de abordar
el tema y delimitar responsabilidades, y también lo es a la hora de
valorar los
progresos realizados.
El año 2001 el seguimiento sobre el cumplimiento de las recomendaciones
se
limitó a la utilización de dos vías complementarias: el intercambio de
información con
representantes de las asociaciones de familiares de enfermos mentales
integradas en
FEDEAFES, y la solicitud de datos al Consejero de Sanidad. La petición de
datos al
Consejero se planteó en términos bastante amplios y, al margen de los
datos e informaciones
de carácter general, solicitamos también información detallada sobre
algunas
de las principales preocupaciones que nos habían expuesto las
asociaciones de familiares
de personas con enfermedad mental en una reunión mantenida con ellas. Se
trataba,
con ello, de recoger las valoraciones de los responsables de Sanidad
sobre cuatro
problemas básicos planteados por las asociaciones:
– Limitaciones de la unidad de psicosis refractaria.
– Diferencias de criterio entre los diferentes territorios respecto a los
ingresos
involuntarios.
– Problemas de seguimiento de casos y coordinación entre profesionales.
– Sobrecarga de trabajo en los centros de salud mental y sus
consecuencias.
La respuesta de Sanidad consistió en un documento elaborado por el jefe
de
Asistencia Psiquiátrica y Salud Mental de Osakidetza, al que se
acompañaba la valoración
del primer año de funcionamiento de la Unidad de Psicosis Refractaria del
Hospital
Psiquiátrico de Álava. El documento abordaba, en una primera parte, las
cuestiones
relacionadas con cinco de las 18 recomendaciones del informe, y en una
segunda, los
cuatro temas concretos arriba planteados. Las cinco recomendaciones a las
que se
daba respuesta eran las de:
– Reforzar la red de recursos intermedios (recomendación 5ª del Informe).
– Incrementar los servicios destinados específicamente a la población de
menores
(6ª).
– Garantizar el acceso a la rehabilitación (10ª).
– Controlar y evaluar la calidad de los servicios (12ª).
– Promover la creación de fundaciones tutelares (15ª).
Así pues, la respuesta se centró en estas cinco recomendaciones y sobre
cada una
de ellas reconocía determinadas carencias, informaba sobre la creación de
algunos
servicios nuevos o sobre determinados acuerdos adoptados, o apuntaba
futuras actuaciones
de mejora, con diferentes niveles de concreción. Fue resumida e incluida
en el
informe anual (cfr. apdo. 1.1.9 del informe 2001).
El seguimiento del año 2002 se centró, precisamente, en dos de las
cuestiones
hasta ahora apuntadas:
1. La situación de las fundaciones tutelares.
2. La cuestión de la judicialización ambulatoria, relacionada con el tema
de los
ingresos involuntarios.
En el informe anual del año pasado se ofrecía un amplio resumen de la
situación,
especialmente sobre la realidad de las fundaciones tutelares en cada
territorio (cfr. apdo.
1.1.9 del informe 2002).
Durante este año 2003 hemos continuado con algunas de las actuaciones
anteriores
y se han iniciado otras nuevas. Así:
– Se ha mantenido la relación con las asociaciones integradas en
FEDEAFES, recogiendo
sus preocupaciones actuales e iniciando algunas actuaciones de oficio.
– Se ha seguido participando en foros interinstitucionales surgidos para
analizar
la cuestión de la judicialización ambulatoria.
– Se han abordado estas cuestiones y efectuado propuestas en las Jornadas
de
Coordinación entre Defensores.
– Se ha retomado el tema de la atención psiquiátrica a la población
infantil, con
la visita al centro de día educativo-terapéutico, situado en La Ola
(Sondika)...
Reflejaremos aquí algunas de estas actuaciones.
1. Principales
problemas planteados por la Federación de Euskadi de Asociaciones
de Familiares y
Enfermos Psíquicos (FEDEAFES)
Además de participar en diferentes actos organizados por la Federación o
sus asociaciones,
el 12 de noviembre, a petición de la Ararteko, mantuvimos una reunión
con sus representantes. Resumiremos aquí sus planteamientos. Se abordaron
básicamente,
8 cuestiones:
1.1. Pisos protegidos
Las asociaciones, basándose en su propia experiencia, plantean que
algunas personas
con enfermedad mental, desde un punto de vista terapéutico, necesitan
vivir
fuera del entorno familiar. Muchas de dichas personas, para poder independizarse,
necesitan un apoyo y una supervisión, y consideran que el recurso que más
se
adapta a sus necesidades son los pisos protegidos.
Se trata de personas que en la mayoría de los casos no disponen de
ingresos económicos
propios y que, por tanto, tienen serias dificultades para asumir los
gastos de
alquiler y manutención. Tampoco suelen poder acceder a viviendas de
protección
oficial, por no cumplir los requisitos económicos, incluso cuando tienen
un trabajo
protegido, remunerado.
Por ello, consideran una buena opción para la creación de dichos pisos,
el que las
asociaciones de familiares y enfermos psíquicos pudiesen acceder a un
tanto por
ciento de los pisos sociales que se crean en Euskadi, para poder
convertirlos en
pisos protegidos. Ello exigiría revisar los criterios actuales.
1.2. Mini-residencias
En la misma línea de solucionar los problemas de alojamiento de forma
adecuada,
demandan la necesidad de crear mini-residencias de 10 ó 15 personas, en
las que
exista una atención continuada las 24 horas del día para todos aquellos
afectados
que no tengan capacidad alguna de independizarse.
1.3. Centro de Salud
Mental de Llodio
Aunque existe un proyecto desde hace unos doce años, Osakidetza ha
retrasado
hasta el momento su decisión sobre el futuro Centro de Salud Mental de
Llodio, que
debería estar abierto en la antigua residencia de ancianos. El motivo de
la demora
parecer ser el notable incremento del presupuesto previsto por el
Departamento de
Sanidad para este proyecto, cifrado inicialmente en 360.000 e, y que se
multiplicaría
al menos por tres.
Según parece, el Departamento analiza la posibilidad de derribar el
edificio y construir
uno nuevo en su lugar, o bien mantener las fachadas y remodelar la
estructura,
atacada por las termitas desde hace varios años, y existen anteproyectos
para cualquiera
de las dos opciones.
El actual centro de salud mental está ubicado en un piso de la localidad,
presenta
deficiencias de accesibilidad y, según las asociaciones, no se adapta a
las necesidades
de los pacientes de la zona, lo que obliga a desplazarse a Vitoria para
poder
seguir los tratamientos.
Consideran, pues, urgente, la construcción de un nuevo centro de salud
mental. En
su opinión, no sólo permitiría mejorar la atención a las personas con
enfermedad
mental, al contar con espacio para consultas de psiquiatría, enfermería y
asistencia
social; además podrían disponer de talleres ocupacionales y un centro de
día; incluso
la asociación de familiares podría usar parte del espacio para ubicar
talleres de
tiempo libre que permitan la integración social de los afectados por esta
dolencia en
todo el Valle de Ayala.
Sobre este tema, en función de la información recibida, la Ararteko
decidió iniciar
un expediente de oficio ante el Departamento de Sanidad, del que todavía
no se
tiene respuesta.
1.4. Persona de
referencia
Las asociaciones insisten en la necesidad de una mayor coordinación en el
seguimiento
de los cuidados de un enfermo crónico agudo, asegurando la persona de
referencia del afectado, para garantizar así la continuidad de su
tratamiento.
Ello requiere, en su opinión, una implicación de los poderes públicos,
vinculación
con el usuario cliente, y negociación entre profesionales, cliente o, en
su caso,
familiares.
1.5. Empleo
Las asociaciones plantean la necesidad de potenciar el “empleo con apoyo”
frente
al resto de modalidades.
En este sentido, manifiestan su apoyo a nuestras propuestas y
recomendaciones
efectuadas en el informe extraordinario La
integración laboral de las personas
con discapacidad
en la CAPV.
1.6. Subvenciones
Las asociaciones plantean los graves problemas que les ha generado, en la
gestión
de sus programas y actividades, la concesión tardía de las subvenciones y
los
recortes en las ayudas introducidos por el Departamento de Acción Social
del
Gobierno Vasco. La combinación de ambos factores (resolución tardía –que
estaba
todavía pendiente en noviembre para ayudas correspondientes al 2003– y
recorte de ayudas respecto a años anteriores) hace que muchas actividades
ya
realizadas (por ejemplo, colonias de verano) se encuentren a posteriori
con una
financiación insuficiente.
A modo de ejemplo, se analizan las repercusiones negativas que ello ha
supuesto en
el servicio de tratamiento y orientación en domicilio gestionado por
ASASAM (la
Asociación del Valle de Ayala).
No es la primera vez que la institución del Ararteko ha tenido que
intervenir ante
este inadecuado funcionamiento administrativo (cfr. por ejemplo, Informe
1995,
cap. I apdo. 2.2.1). En cualquier caso, este último año han sido numerosas
las
asociaciones que, de modo formal o informal, nos han planteado sus quejas
ante
convocatorias y resoluciones tardías que condicionan su trabajo, la
continuidad de
sus programas y las posibilidades de planificación.
1.7. Confidencialidad
Respecto a la confidencialidad en la información, las asociaciones
reconocen que el
paciente necesita de la confianza y respeto del profesional, pero si la
familia, tutor o
persona de referencia tiene que responsabilizarse de la continuidad de
sus cuidados,
consideran que se les debe tener en cuenta en el proceso terapéutico como
informantes
privilegiados, como cuidadores directos. Opinan que no siempre cuentan
con la información que necesitarían.
1.8. Cuidadores
directos
En este punto, las peticiones se concretan en:
– “Que se escuche a los cuidadores porque sabemos que los minutos de
consulta
pueden ser tan irreales como su patología lo indica, y quién mejor que
los cuidadores
para informar de la realidad del día a día del paciente”.
– “Que nos cuiden, para que podamos seguir siendo cuidadores: formación,
grupos
de apoyo, servicios de respiro, reconocimiento de nuestro papel en el
proceso
terapéutico”.
Al hilo de estas ocho cuestiones, surgieron también otras relacionadas
directamente
con las recomendaciones o los contenidos del informe. Así:
– Las situaciones de estancamiento en las Mesas sociosanitarias de Álava
y Bizkaia,
que afecta a la clarificación del espacio sociosanitario.
– La saturación en el centro de día de agudos, en Álava.
– La necesidad de instrucciones o protocolos de actuación para la
Ertzaintza.
– La cuestión de los tratamientos involuntarios...
2. Judicialización
ambulatoria
En cuanto a los tratamientos ambulatorios obligados para personas con
enfermedad
mental que, así, pueden evitar reingresos, personal de la institución ha
mantenido
relación con otras defensorías interesadas en el tema y con asociaciones,
ha participado
en foros institucionales, así como en el taller sobre tratamiento
ambulatorio en
supuestos de enfermedad mental grave, llevado a cabo este año en Bilbao.
En ese
taller se adoptaron una serie de resoluciones, que se recogen en este
mismo informe
(cfr. “Introducción” del área de Sanidad: 11.1).
3. Jornadas de
Coordinación de Defensores del Pueblo
En las Jornadas del 2003, llevadas a cabo en Toledo y Albacete, se abordó
la situación
de las personas con enfermedad mental como tema central y monográfico. La
Ararteko presentó una ponencia con el título “Recursos y servicios
destinados a la
salud mental infanto-juvenil y a psicogeriatría”. La referencia a su
contenido y conclusiones
se encuentra en este mismo informe (cfr. anexo I).
4. Salud mental de la
infancia y adolescencia. Visita al centro de día educativo-
terapéutico de La Ola
La salud mental de la infancia y la adolescencia se abordó
específicamente en nuestro
informe extraordinario sobre la atención comunitaria de la salud mental
(apdos
4.6, 4.7 ó 3.4). Entre las necesidades detectadas y destacadas se
señalaban:
– La descentralización de los equipos de psiquiatría infantil.
– El incremento de los recursos humanos especializados (como psiquiatras
infantiles
o psicólogos).
– La necesidad de crear estructuras intermedias en los diferentes
territorios y comarcas.
– La potenciación de comisiones socio-educativo-sanitarias.
– Revisar los programas de respuesta a los trastornos alimentarios...
Y alguna de las recomendaciones se refería, concretamente, a este sector
de la
población. Así, la recomendación 6ª proponía, textualmente:
“Incrementar los
servicios destinados específicamente a la población de
menores
De acuerdo con
los datos de este informe, es llamativa la escasa respuesta
específica a las
necesidades de atención del colectivo de menores. Así:
– la
insuficiencia (en el caso de estructuras intermedias, la inexistencia) de
los recursos
destinados a la atención psiquiátrica de la infancia y adolescencia;
– la necesidad
de programas de atención temprana, centros de día, programas
ocupacionales...
para las personas afectadas por autismo;
– la respuesta
insuficiente a “nuevas” y crecientes necesidades, como las
derivadas de los
trastornos de la alimentación (anorexias y bulimias)...
Es necesario,
pues, dedicar una atención preferente a este sector e incrementar
los recursos
destinados a él.”
Estas cuestiones y propuestas fueron objeto de debate, en su día, por
parte del
propio Consejero de Sanidad. Sin embargo, han vuelto a plantearse a esta
institución
en reiteradas ocasiones, tanto por parte de determinadas asociaciones,
como desde
responsables de los sistemas de protección, o a raíz de las visitas que
realizamos periódicamente
a centros de protección y de reforma.
Por otra parte, a los pocos meses de hacerse público el referido informe,
se puso
en marcha un nuevo recurso en el Territorio Histórico de Bizkaia: el
centro de día
educativo-terapéutico ubicado en La Ola (Sondika).
El 10 de febrero de 2004 la Ararteko y personal de esta institución
efectuó una
visita al centro para conocer, in situ, su funcionamiento. Resumiremos
aquí, algunos
datos significativos:
– El centro inició sus actividades con menores el 29 de noviembre del año
2000,
a raíz del convenio firmado entre la BBK (propietaria de las
instalaciones de La
Ola) y los Departamentos de Educación y Sanidad.
– No existe propiamente una creación formal del centro. Su funcionamiento
se
basa en el convenio y el acuerdo entre las partes que aportan, cada una,
diferentes
recursos (humanos, materiales...).
– Atiende desde sus inicios a unos diez menores (8-9 chicos y 1-2 chicas)
en dos
grupos o aulas. Así, durante estos años, ha atendido a un total de 27
menores
(23 chicos y 4 chicas), con una estancia media aproximada de año y medio.
– El proyecto inicial preveía, lógicamente, los aspectos necesarios:
finalidad del
centro; perfil de los destinatarios; procedimiento de acceso; personal
sanitario
y educativo; mecanismos de coordinación; relación con las familias;
documentos
básicos del centro; etc.
– La experiencia ha ido aconsejando introducir algunas modificaciones
respecto
al proyecto inicial. Así, por ejemplo, respecto a la edad de los menores
atendidos
(inicialmente 10-14 años; ahora también de 9) o respecto a los horarios
de
atención y la relación con los centros ordinarios (4 tardes a la semana
en los
propios centros de origen)...
– El centro de día se sitúa en un edificio independiente dentro de las
instalaciones
de La Ola. Cuenta con dos aulas, un gimnasio o zona cubierta, una zona de
despachos, salas de reunión y servicios, habitación con cama, locales
para talleres...
Además utiliza, de forma compartida con el Colegio de Educación Especial,
otros espacios como el comedor, un amplio gimnasio o locales para actividades
varias, además de los cuidados espacios exteriores.
– El equipo del centro está compuesto de personal especialista que
depende de
Educación (6 personas en comisión de servicios: 1 coordinadora; 3
profesoras
de Pedagogía terapéutica; 2 auxiliares) o de Sanidad (1 psiquiatra; 1
psicóloga;
1 logopeda a media jornada).
Este equipo se refuerza con personal en prácticas y voluntariado. Además
interviene
semanalmente en el centro un psiquiatra del Centro de Salud Mental
Uribe-Costa y mensualmente una profesional del Berritzegune.
– En cuanto a la confidencialidad de los informes o la conservación de
los expedientes
–que se archivan en el centro, bajo llave- el personal con el que nos
reunimos manifiesta claridad y asunción del principio de
confidencialidad, aunque
no existe ninguna normativa o protocolo específico, más allá de los
criterios
generales establecidos para cada sector.
– Las normas de convivencia se discuten y adoptan de forma participativa
con
los propios chavales; no existe un reglamento de régimen interior.
Una de las cuestiones sobre las que nos interesamos especialmente fue la
de saber
hasta qué punto las plazas actuales (10) eran suficientes para dar
respuesta a las necesidades.
Téngase en cuenta que:
– Se trata del único centro de estas características para todo Bizkaia.
– El proyecto inicial contemplaba la posibilidad de incrementar el número
de
aulas, en función de la experiencia, hasta cuatro.
– Es habitual que exista una lista de espera (en el momento de la visita,
de 6
menores que reúnen todos los requisitos y cumplen todos los criterios de
acceso).
– Existe todavía cierto desconocimiento del recurso y, por tanto,
posibles necesidades
y demandas que ni siquiera se formulan.
– Existe una franja de edad (adolescentes) que no tienen cabida en este
centro...
Oídas las opiniones de las profesionales del centro y en función de los
datos y
valoraciones recogidas, esta institución no tiene duda sobre la necesidad
de más recursos
de estas características. Solamente con los datos de las listas de espera
se llega ya a
esta conclusión. Y más si consideramos que se trata de demandas
filtradas, analizadas,
que cumplen todos los requisitos y han superado los procedimientos previamente
establecidos.
Puede que la respuesta a estas necesidades se consiga con la ampliación
del recurso
visitado, incrementando sus plazas hasta 15 ó 20, lo cual exigiría,
evidentemente,
reorganizar espacios y aumentar el personal. O puede que se logre una
respuesta mejor
con la creación de otros recursos, similares o con características
diferentes, en otros
lugares. En este caso se lograría cierta descentralización, la reducción
de algunos desplazamientos,
o una mayor proximidad a los centros de referencia y a las familias.
Por otra parte, sería conveniente que el centro dispusiera de un marco
normativo
más claro y garantista, al menos en aquellas cuestiones que afectan más
directamente a
los derechos: criterios de acceso, gestión de las listas de espera,
reglamento de régimen
interior, garantías en la confidencialidad de los informes... Claridad
que beneficiaría
tanto a los usuarios y sus familias como a las propias profesionales que
desarrollan en
él su trabajo.
Esto en lo que se refiere a Bizkaia.
Respecto a Gipuzkoa, esta institución tiene conocimiento del “Proyecto para la
puesta en
funcionamiento de un centro de día terapéutico-educativo para adolescentes”,
elaborado por la Subcomisión infanto-juvenil del espacio sociosanitario,
con la
participación de Osakidetza, el Departamento de Educación y
Gizartekintza. Proyecto
con similitudes, y también con diferencias, respecto al centro visitado
en La Ola pero
que, en todo caso, trata de dar respuesta a una serie de necesidades que
nadie pone en
duda.
Sobre algunas de estas cuestiones la Ararteko ha solicitado y recibido ya
cierta
información en el marco de las actuaciones de seguimiento del informe
sobre necesidades
educativas especiales (cfr. en este mismo informe, apdo. 1.1.10).
En una primera respuesta (recibida el 6 de marzo de 2003), precisamente
tras
referirse al centro de La Ola, el Departamento de Educación señalaba que:
“Está a
punto de firmar
un nuevo convenio con OSAKIDETZA para desarrollar una experiencia
similar en el
territorio de Araba y se encuentra en preparación y definición
con OSAKIDETZA Y
LA DIPUTACIÓN FORAL DE GIPUZKOA, una respuesta
específica para
alumnado con trastornos disociales”.
Pasados unos meses, en octubre de 2003, pedimos información adicional al
Departamento,
que, respecto a esta cuestión, en su escrito de 30 de enero de 2004,
decía: “En relación a
los Convenios con Osakidetza y la Diputación Foral de
Gipuzkoa, con la
finalidad de abordar la problemática del alumnado con problemas
de salud mental,
no se han producido avances significativos en relación a la
situación
anterior, si bien son un objeto de preocupación de este Departamento.”
Parece, pues, necesario continuar insistiendo respecto a la creación de
estos recursos,
para lo cual nos planteamos la posibilidad de iniciar nuevas actuaciones
de
oficio ante los departamentos implicados (Sanidad, Educación,
Departamentos de Acción
Social de las Diputaciones Forales).