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III Reunión Nacional. Bilbao, 1928. Asociación Española de Neuropsiquiatras Texto resumido de J. Lázaro, "Historia de la Asociación Española de Neuropsiquiatría". Número monográfico de la Revista (nº 75, 2000). |

La tercera Reunión Nacional se realizó en Bilbao del 21 a 24 de Septiembre de 1928.
Las ponencias propuestas, con 8 comunicaciones totales, fueron:
1. LAFORA y RODRÍGUEZ ARIAS: «Tratamiento de los síndromes post-encefalíticos».
2. SANCHÍS BANÜS y SACRISTÁN: «Diagnóstico diferencial entre psicosis maníaco-depresiva y esquizofrenia».
3. RUIZ MAYA: «Limites de la peligrosidad en los enfermos mentales y medios prácticos para justificar la existencia de las circunstancias que la determinan».
Por primera vez no se publicaron las actas en Archivos de Neurobiología donde sólo apareció una breve reseña de las sesiones (Feijoo, 1928) sino en un volumen independiente (Asociación Española de Neuropsiquiatras, 1930). En nota inicial, el Consejo directivo agradece al Sr. Luigi Lepori (representante en España del Prof. Serono) el ofrecimiento de esa publicación. Se trata, seguramente, del primer volumen de tema psiquiátrico publicado en España con el patrocinio de la industria farmacéutica, incluye todas la ponencias menos la de Sacristán, titulada «Diagnóstico diferencial entre psicosis maníaco-depresiva y esquizofrenia». Esta, más extensa de lo habitual, fue publicada en el libro con que se inauguró la serie titulada «Suplementos de Archivos de Neurobiología» (Sacristán, 1929). Ya en su lectura en Bilbao, tuvo una gran acogida y posteriormente se convirtió en un trabajo muy citado que contribuyó en buena medida al prestigio de su autor. Fue seleccionado para la reedición en el número extraordinario con que Archivos de Neurobiología conmemoró su 50º aniversario en 1973.
En las ocho comunicaciones presentadas en Bilbao se observa un hecho que se confirmará en las siguientes reuniones; frente a los temas de organización profesional que habían monopolizado las ponencias de los primeros años (y a los que reservará una de las tres que se presenten a partir de 1928), en las comunicaciones se trataban más bien cuestiones científicas, tanto psiquiátricas como neurológicas: casos clínicos, experiencias terapéuticas, estudios histopatológicos, etc. Bastará con citar, a modo de ejemplo, los títulos de las comunicaciones a esta reunión: "Un caso curioso de coccidosis cerebral con el cuadro clínico de un tumor intracraneal operado con éxito. Hallazgo de coccidios en el líquido cefalorraquídeo. Estudios histopatológicos"; "Un caso de síndrome de Frey; interpretación patogénica"; "Modalidades de reacción psíquica frente a malarizaciones espontáneas y terapéuticas"; "Psicosis y líquido cefalorraquídeo"; "Actuación de las células de Hortega en las 'ectodermosis neurotropas'"; "Nota sobre la modificación del síndrome humoral en los paralíticos generales impaludizados"; "Estudio clínico de un caso de enfermedad de Wilson"; "Sobre el tratamiento de la esclerosis en placas por el antimonio).
La ponencia de Sanchís Banús y Sacristán «Diagnóstico diferencial entre psicosis maníaco-depresiva y esquizofrenia» (1928) marcó un punto culminante en la vida científica de la Asociación. En ambas partes es un texto ideal para valorar el grado en que se estaba consiguiendo la asimilación de la psicopatología europea del momento.
Sanchís Banús revisó el problema del diagnóstico diferencial entre esquizofrenia y psicosis maníaco-depresiva partiendo de la concepción de Kraepelin y siguiendo con las aportaciones de Bleuler, Schilder, Kretschmer... A este último le atribuía un papel fundamental, y consideraba la publicación de Constitución y carácter como un acontecimiento histórico, punto de partida de una renovación substancial de la psiquiatría. Además de glosar y discutir las ideas de Kretschmer, integró en ellas los datos de otros autores (Rüdin, Hoffmann, Kahn) sobre el factor hereditario de los dos cuadros y se adhirió personalmente y «sin reservas al unicismo de Bleuler y Kretschrner». Su propia casuística personal la clasificaba según la tipología de Kretschmer. Tras revisar los hallazgos en pruebas de laboratorio, concluía que «el estudio somatológico de los enfermos mentales no nos ofrece elementos para un terminante diagnóstico diferencial entre la esquizofrenia y la psicosis circular».
La famosa aportación de Sacristán a esta ponencia recoge la discusión de las escuelas psiquiátricas alemanas sobre la existencia de entidades nosológicas independientes en patología mental. Sacristán, que fue discípulo directo de Kraepelin, estaba considerado como el mejor conocedor español de su obra, y en esta ponencia da buena muestra de ello, pues le concede un papel de protagonista. Junto a su maestro, Sacristán va pasando revista a las posturas de Hoche, Jaspers, Birnbaum, Kretschmer, Bleuler, Lange. Mauz, Wyrsch... La revisión es amplia y la discusión rigurosa. En la parte final presenta una casuística propia con historias (y fotografías) de diversas pacientes, sobre la base de las cuales discute la influencia del factor constitucional psíquico y somático sobre el curso y el pronóstico de las psicosis endógenas atípicas.
El secretario de la Asociación lamentó en su intervención la escasa repercusión de las conclusiones aprobadas en reuniones anteriores sobre las decisiones oficiales. Consideraba, sin embargo, «que las circunstancias gubernamentales son propicias, actualmente, para conseguir muchas de las reformas que la Asociación propugna a propósito de la profilaxia, asistencia, legislación y enseñanza desde el punto de vista neuropsiquiátrico» (Asociación Española de Neuropsiquiatras, 1930: 3). Tal va a ser la tónica habitual hasta 1931: reiteradas demandas reformistas por parte de unos profesionales cada vez más organizados, con escasa respuesta de las autoridades.
Las relaciones internacionales de los neuropsiquiatras españoles iban también tomando forma. El Consejo directivo invitó a los organizadores del Congreso de Alienistas y Neurólogos en Lengua Francesa a que celebrasen el correspondiente a 1929 en Barcelona, coincidiendo con la Exposición internacional, invitación que fue aceptada.
En la asamblea reglamentaria se renovó el ofrecimiento de Archivos de Neurobiología para publicar las actas y se nombró a la revista órgano oficial de la Asociación (aunque, como se ha apuntado, esta reunión es precisamente la única cuyas actas y ponencias no se publican en Archivos). Los detalles de la relación entre Asociación y revista (en particular los económicos) serán discutidos reiteradamente en las asambleas de cada reunión.
Entre los ocho miembros que se dieron de alta figuran los nombres de Luis Valenciano (nº 116) y Román Alberca (nº 119); una coincidencia que parece premonitoria de la estrecha relación que iban a mantener en años posteriores.
A petición de Escalas Real, la Asociación dirigió oficialmente al Ministro de la Gobernación un escrito solicitando que las bajísimas retribuciones de los funcionarios técnicos provinciales adscritos a los servicios psiquiátricos de algunas diputaciones (como la de Baleares) se equiparasen a las de otras provincias y a las de otros empleados administrativos, mucho más elevadas. Tal como el secretario hizo constar en el acta, esta iniciativa daba cumplimiento a uno de los fines de la Asociación: «defender los intereses profesionales más sagrados de sus miembros». No le van a faltar ocasiones a la Asociación, a lo largo de toda su historia, de tomar iniciativas de este tipo.
Como en el resto de Reuniones, al final de la misma se eligió el siguiente Consejo o Junta Directiva.
Presidente: J.M. Sacristán
Vicepresidente: A. Rodríguez-Morini
Secretario: B. Rodríguez Arias
Vicesecretario: P. Gotor
Tesorero: O. Torras
Vocales: S. Aranzamendi, M. Prados Such, M. Ruiz Maya, J. Escalas Real.