Nicolás Achúcarro en la vida de Juan Ramón Jiménez Iñaki Markez |
J.R.J. 1950 (69 años) |
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...He sido niño, mujer y hombre, amo el orden en lo exterior y |
A finales de 1901, Juan Ramón Jiménez tras su estancia otoñal en Arcachon, rincón francés de Las Landas cuya placidez melancólica sería fuente de romances que describían su propia tristeza, decide retornar a Madrid. Soledad, tristeza, temor hipocondríaco y temor también a la muerte, su obsesión permanente, le acompañaron gran parte de su vida. Con casi veinte años se instala en el Sanatorio del Rosario, sanatorio quirúrgico a las afueras de la ciudad donde, por su amistad con el doctor Luis Simarro, logró ser hospedado con una sala y un dormitorio a su disposición.
Sanatorio del Retraído lo denomino Juan Ramón, beneficiándose del ambiente de convento, tranquilidad sin ruidos y la atención de las jóvenes hermanitas de la Caridad. También atendido que el socialista Simarro y sus jóvenes ayudantes Sandoval y Achúcarro, médicos de la Institución Libre de Enseñanza, alternativa progresista y republicana a las corrientes conservadoras y monárquicas del momento. Como señala González Duro (2002), Simarro, catedrático de Psicología Experimental, introductor de esta materia en España y Gran Maestre de la Masonería española, lo cuidaba, lo vigilaba y convertía en bromas sus temores a la muerte... Sandoval era el menos ilustre, pero muy buena persona, y Achucarro iba para científico genial.
Tras ese retorno del verdor francés le costó habituarse a la aridez de su entorno madrileño. Hubo de pasar el invierno y avanzar la primavera para reconciliarse con Madrid, eso sí, con la intensa colaboración de los amigos poetas y escritores que iban a visitarle. Por allí pasaron, Salvador Rueda, Jacinto Benavente, Gregorio Martínez Sierra, Antonio y Manuel Machado, Ramón Pérez de Ayala, Julio Pellicer, José Ortiz Pinedo, Rafael Cansinos-Assens, Viriato Pérez Díaz,...llegando a construir una tertulia literaria en el Sanatorio cuando los domingos, aquellos jóvenes poetas acudían a visitar a su amigo enfermo de melancolía.
Juan Ramón J., tan protegido por sus amigos y por el sanatorio mantenía total dependencia de la presencia cotidiana de sus médicos Luis Simarro, Nicolás Achúcarro, Francisco Sandoval y en algunas ocasiones Miguel Gayarre. Estos no sólo entendían su sensibilidad sino que disfrutaban de su compañía. Mientras, la fobia a la muerte, su temor a una muerte repentina, carcomía su interior haciendo difícil el despegue de sus médicos. Ni para acudir a Moguer con su familia a pesar de la intensa nostalgia, siendo más poderoso el miedo a que pudiera morirse en el viaje.
En el verano de 1903, estuvo con el Doctor Sandoval en la Sierra de Guadarrama. Caminaban, leían y escribió muchos poemas que publicaría en su libro "Pastorales". Después no regresó al Sanatorio sino que residió en la casa del doctor Simarro, que tras perder a su esposa y no soportar la soledad, su proverbial generosidad le llevó a acoger en su domicilio a Juan Ramón y al doctor Nicolás Achúcarro, a quien consideraba su mejor discípulo y con brillante futuro como investigador. Eran acompañantes muy desiguales en su carácter pero compartían muchas aficiones artística, musicales, pictóricas y el debate literario tras la lectura de Nietzsche, Shakespeare o Browning y estudiando al mismo tiempo alemán e inglés. Paseaban Juan Ramón y Achúcarro por el Prado, Recoletos, o por Colón,... haciendo más llevadera su estancia en una ciudad que le parecía insoportablemente fea. Aun así rehuía acudir a Moguer.
Más tarde, durante seis años, Achúcarro se desplazará a Florencia a la Clínica San Salvi, a Munich donde trabajó con Kraepelin e investigó en el laboratorio de Alzheimer, al hospital psiquiátrico de Washington, Madrid, Paris y Londres. Tareas de dirección, investigación y docencia ocuparon estos años hasta su vuelta de nuevo a Madrid en 1910. Con unos primeros meses de apuros hasta estabilizar su empleo y economía lo cual logra al hacerse cargo de una sala en el Hospital Provincial de Madrid.
En esa época Juan Ramón, a sus amigos médicos de Madrid, a Simarro, Achúcarro, Sandoval y Gayarre, y a Francisco Giner de los Ríos, su admirado mentor y educador moral, dedicó su libro de 1910-1911 "Poemas agrestes", libro que no vio editado en vida.
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POEMAS
AGRESTES (1910-1911) |
Juan Ramón Jiménez Retrato de Juan Echevarría |
Juan Ramón, superados los 30 años, pasa un período de intensa actividad pública, apoyo en nuevas y viejas amistades, elogiado por la prensa y los "grandes" de la época como Azorín y Benavente, invitado a todo tipo de acontecimientos culturales... A pesar de ello, no abandonó la estrecha relación de sus médicos, sobre todo de Sandoval y Achúcarro. Este, recién retornado del extranjero donde adquirió importante prestigio por sus investigaciones en el campo de la neurología y psiquiatría.
Es la época en que Juan Ramón conoce a Zenobia Camprubí, su gran amor y esposa de siempre, si bien con un difícil enamoramiento inicial, por la oposición de la triste y amargada madre que le llevaba a permanecer largas horas sentado en un banco de la Castellana, frente a la vivienda de los Camprubí, ansiando ver a Zenobia. En ese banco también estuvo acompañado con cierta frecuencia por Achúcarro, dándole este ánimo y expresándole su espíritu joven.
El 23 de abril de 1918, murió Nicolás Achúcarro, tres años antes que el maestro Luis Simarro. La enfermedad de Hodgkin autodiagnosticada por el propio Achúcarro dio fin a la crueldad de los síntomas padecidos en los últimos meses. Como dijera Cajal: "Poco vivió el infortunado Achúcarro, pero vivió intensa y plenamente". Y así lo contaba Juan Ramón a su madre:
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Achúcarro, mi amigo, murió hace días, después de un año de terrible enfermedad. Es una pérdida inmensa, porque era uno de los primeros hombres de ciencia de España. No tenía más que treinta y siete años. Yo, estos días, estoy visitando todos sus amigos y compañeros, que significan algo, para hacer luego un libro.. Yo le quería mucho, y es un trabajo gustoso, que me creo en el deber de hacer por tan gran amigo... Con este motivo, ayer salí por la mañana y no volví hasta las nueve de la noche. Visité a Simarro, Madinaveitia, Sandoval, Marañón, Ortega y Gaset, Menéndez Pidal y Cossío. El lunes veré a otros cuantos hasta completar la lista... La dejo a usted, porque quiero aprovechar la tarde, mientras espero unas visitas, que han de venir luego". |
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Referencias bibliográficas
- Juan Ramón Jiménez. La colina de los chopos. Taurus, Madrid 1965.
-__________________ Pastorales. Taurus, Madrid 1982.
-_________________ Libros inéditos de poesía. Aguilar, Madrid 1964.
-_________________ Cartas. Primera Selección. Aguilar, Madrid 1962.
- Enrique González Duro. Biografía interior de Juan Ramón Jiménez. Ediciones Libertarias, Madrid 2002.
- Oscar Martínez Azumendi. "Dr. Nicolás Achúcarro" (1880-1019). Norte de Salud Mental, Vol. IV nº 11:
51-54. Marzo 2001. También en www.ome-aen.org/cronicon/achucarrobio.htm
- Manuel Vitoria. Vida y obra del doctor Achúcarro. Ed. La Gran Enciclopedia Vasca, Bilbao 1977.
- Gonzalo L. Lafora. "Mis recuerdos de Nicolás Achúcarro". Gaceta Médica del Norte nº 50. Academia de Ciencias Médicas de Bilbao. 1968.