Asistencia al enfermo mental y psico-higiene social. (Proyecto para Guipúzcoa). Jesús Echeverría Urrutia (Tomado de: "Notas para un estudio psiquiátrico de Guipúzcoa". Editado por Excma. Diputación de Guipúzcoa; 1948. Pág. 190-199) |
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ASISTENCIA AL ENFERMO MENTAL
No hacen falta demasiadas líneas para demostrar que el
actual método de asistencia resulta incompleto, insuficiente y anticuado. Un manicomio o establecimiento psiquiátrico, tal como se entiende en nuestras latitudes, no es hoy día solución adecuada y total para el enfermo mental. Le falta aquella flexibilidad hoy necesaria e indispensable para su
marcha rítmica y rendimiento terapéutico; es una pieza pero no todo lo que significa el tratamiento; ni por los enfermos que se
internan, ni las técnicas que se emplean ni las altas y salidas que se conceden puede llegar a constituir por sí solo el ideal del tratamiento
psiquiátrico. Ya nuestra provincia, siguiendo directrices señaladas por la ciencia y por la ley, va a
inaugurar en breve un Hospital Psiquiátrico para agudos y para casos iniciales y por el que pasarán todos los enfermos que más tarde, por ser su enfermedad larga o pasar a la
cronicidad, vayan a ser internados en el Manicomio.
Pero así como por el lado de urgencia e ingreso tiene ya el Manicomio un eslabón, por el lado de la recuperación,
de readaptación, de la salida debe tener también otros eslabones. La Clínica Psiquiátrica y el Manicomio son todavía
insuficientes, necesítanse nuevas
instituciones para que el enfermo, poco a poco, pase a engranar con el medio social.
Estas instituciones son la Asistencia hetero-familiar o sea la incrustación del enfermo dentro de una familia extraña pero de cultura, educación, métodos de trabajo y medio social parecidos; familia y casa circundantes al manicomio para su fácil control. Un Dispensario Psiquiátrico que atienda, vigile y defienda al enfermo dado de alta.
PSICO-HIGIENE SOCIAL
Es el Dispensario de Higiene mental el que debe llevar la ingente labor de la asis5encia higiénica psiquiátrica de la provincia; es de él de donde deben partir las ideas de divulgación y conocimientos necesarios para que el pueblo se percate de la importancia de la higiene mental; de él han de irradiar los consejos y los preceptos que tiendan a aminorar las causas de las enfermedades mentales; él es el que debe llevar la relación estadística de los psicóticos, psicópatas y degenerados de toda índole e indicar en cada momento y en cada zona qué prácticas profilácticas deben ponerse en práctica y contra qué vicios se han de dirigir principalmente la ley, la propaganda, y los medios coercitivos; él es el que se encargará de la visita domiciliaria de los enfermos y sus familias, investigar en qué ambiente viven y solucionar y dictaminar en el que deben vivir; él velará por el cumplimiento de las prescripciones médicas; el tratará de la incorporación social del individuo ya curado, de prestarle la ayuda económica necesaria por medio de los Patronatos de Asistencia Postmanicomial.
Es el Dispensario sala abierta para las consultas psicopatológicas, allí ha de recibir el pueblo la educación necesaria para evitar radicalmente todo aquello que pueda contribuir a aumentar el número de los enfermos mentales.
Dispensario Psiquiátrico, Hospital Psiquiátrico,
Manicomio con sus colonias agrícolas, la Asistencia hetero-familiar y el Dispensario de Higiene Mental: he ahí la cadena de la
asistencia psiquiátrica actual.
ZONA CAMPESINA
Como medida necesaria y primordial deberá abrirse un Dispensario de Higiene Mental en
esta zona (que bien pudiera ser en Tolosa).
Dadas las características de la misma, conociendo las causas de la enfermedad mental y sabiendo que la oligofrenia, la epilepsia y la esquizofrenia dan los porcentajes máximos, es necesario atender:
a) A los matrimonios entre consanguíneos, pues dado que son poquísimas las personas que están completamente exentas de toda tara o de toda predisposición, los matrimonios entre consanguíneos al acumular predisposiciones o taras en el mismo sentido o de la misma enfermedad, aumentan extraordinariamente las probabilidades de herencia de dicha tara. En este sentido, el consejo prenupcial y yendo más adelante, el certificado prematrimonial, serían pasos muy eficaces.
b) Asistencia y cuidados de la embarazada. Es desgraciadamente en el medio rural donde la mortalidad infantil acusa en nuestra provincia mayores porcentajes. La misma edificación falta algunas veces de higiene, la gran distancia a la población donde radica el medico, la intromisión de «comadres» sin noción de lo que la limpieza y la asepsia significan en trance tan importante; los trabajos hasta última hora de la gestante, los apresuramientos y precipitaciones cuando llega, traen como consecuencia necesaria infecciones de la madre y del niño, compresiones cefálicas del recién nacido, etc.
c) Habitación. Higienización de las viviendas de los habitantes del campo, llevando a su convencimiento la necesidad de una instalación separada de cuadras, cochiqueras y corrales del resto de la habitación, la introducción de las instalaciones de agua corriente, la modernización de retretes con vasos de sifón, etc.
d) Vigílese el trabajo de la mujer, máxime en la infancia, pubertad, embarazo y lactancia.
e) Incúlquese la necesidad de la instrucción primaria escolar tan fácil de ser desatendida por la distribución de los caseríos desparramados en largas distancias. Añádase a la instrucción primaria, una particular sobre agricultura y ganadería, levantando para ello escuelas a propósito, donde puedan llevar a cabo unos cursos ampliatorios los jóvenes más necesitados, como los mayorazgos, los más aptos o los más entusiastas.
f) Vigílese y póngase termino, si fuera posible, a la emigración femenina del caserío, controlando y aminorando el número de las que transitoria o permanentemente lo abandonan por su traslado a fábricas, por ir de sirvientas o de nodrizas; solamente los que sufren las consecuencias conocen la desadaptación consiguiente a una salida temporal a la ciudad o a la fábrica.
g) Protección al caserío, facilitando emprestitos, exonerándoles de cargas contributivas, facilitando al que lo desee el paso de inquilino a propietario, protegiendo por medio de seguros el ganado, la cosecha, etc. Incúlqueseles el cuidado de los árboles.
ZONA INDUSTRIAL
Abrase también en esta zona (en Eibar, Vergara o Mondragón) un Dispensario de Higiene Mental, donde de preferencia se haga propaganda intensiva sobre escuelas de trabajo, orientación profesional. (Una muestra de lo que en ese sentido puede hacerse lo tenemos en la Escuela de Trabajo de Mondragón).
Los trabajadores industriales necesitan cada día mayor y mejor preparación para enfrentarse con su trabajo, necesitan mayores conocimientos para que con el mínimum de esfuerzo consigan un rendimiento mayor y más perfecto; esos mismos conocimientos y aptitudes les son necesarios para que el trabajo no se convierta en una tortura sino que, cada vez, lo ejecute con mayor facilidad, agrado y seguridad.
Empréndase, además, una campaña sobre higienización del trabajo, estudiando sus clases, sus horas, sus elementos, edad del trabajador, instalación de los talleres y pabellones, luz, ventilación, comedores, medios de transporte después del trabajo, etc.
Vigílese aquí más que en parte alguna el trabajo de la mujer, horas, horario, edad, estado, clase de trabajo y protéjasela en período de embarazo y de lactancia, enfermedad de sus hijos, etc.
Vélese para que, en estricta justicia, se le dé el salario a que es acreedor por su trabajo, por el número de los familiares, por la carestía de la vida; aléjese de una vez, con valentía, de la casa del obrero el espectro del hambre, las sombras del mañana, el temor desesperado a la enfermedad o a la invalidez; mientras no lleguemos a mirar con serenidad estos problemas y a resolverlos plenamente, recaerán sobre los ricos, los dirigentes de la nación, los empresarios, las causas psíquicas de 1a enfermedad mental, del obrero.
Lúchese denodadamente contra la tuberculosis, una de las infecciones que más directamente influyen en la aparición de la enfermedad mental. Destiérrense las viviendas insalubres y sórdidas, la ambición de los propietarios de pisos; foméntese la edificación pero la edificación asequible a los ingresos del obrero.
Lúchese, asimismo y más denodadamente aún si cabe, contra el alcoholismo otro de los coadyuvantes más eficaces del ingreso en los Manicomios; pártese para ello de la distribución de un racionamiento que llene las necesidades diarias del obrero y el cierre de todas las tabernas que excedan de un porcentaje determinado para un número dado de habitantes y en las actualmente abiertas, vigílese, calidad de los vinos, sus impurezas, grados de alcohol, etc. No se obligue a los ayuntamientos a que formen gran parte de sus presupuestos a base de los impuestos sobre alcoholes; foméntese una moral cristiana y humana en el vendedor y en el bebedor.
Mírese con escrupulosidad quienes son los que vienen a instalarse en nuestras zonas fabriles, inquiriendo de donde vienen, a qué ocupaciones anteriores se han dedicado, qué familia o familiares tienen, qué grado de instrucción escolar poseen, qué carácter y qué temperamento dominan en ellos, qué aptitudes tienen y qué es lo que les ha obligado al abandono de su pueblo y provincia.
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ZONA PESQUERA
Aquí, como en las dos anteriores, instálese un Dispensario que podría abrirse en Pasajes o en cualquiera de los puertos ya que todos, si exceptuamos Guetaria, están perfectamente comunicados con los demás.
Procede en esta zona tender a la multiplicación de las escuelas de pesca que, como las de agricultura y ganadería y las de trabajo, empiezan a tener su especialización desde la escuela primaria, fomentando el afán de aprendizaje de nuevos métodos.
Es en esta clase de obreros donde en especial ha de tenderse a hacer desaparecer esos estados de emoción relacionados con la ansiedad y la incertidumbre del pan de cada día y dependientes de los azares de la pesca. Una parcela de tierra que ayude a los días de falta de pesca y a los de permanencia obligada en casa los días de temporal; una buena organización de seguros, mutualidades, cofradías, que eleven la seguridad del mañana a familia tan pobre como es de ordinario la del pescador.
Resuélvanse, asimismo, los mismos problemas que se plantearon en la zona industrial; vivienda, enfermedades infecciosas, tuberculosis, vicios como el alcoholismo; organícese y ordénese el trabajo de la mujer y de los menores de edad; facilítese el acceso de asalariado a propietario de la embarcación, de la casa, del terreno; vigílese la inmigración sobre todo en grandes masas y en zonas determinadas así como la emigración.
ZONA DE LA CAPITAL
En esta zona todos los problemas antes expuestos adquieren relieve más acusado y, por lo mismo, los remedios deben también alcanzar mayores proporciones.
Ya hemos dicho anteriormente que sobrepasan al 50 % los que, viviendo en la ciudad, no han nacido en ella y sobrepasan el 45 % los que han llegado a ella a instalarse procedentes de otras provincias. Relaciónese con este dato otro que también lo dimos ya, el de que los inmigrados de la capital acuden al consultorio y al internamiento en el Dispensario Psiquiátrico provincial en una proporción muy superior a los naturales y dedúzcase la atención que este problema de la inmigración debe merecer de las autoridades civiles y sanitarias.
Es también en este medio donde es más necesaria que en parte alguna la orientación profesional por ser donde más abunda la especialización y donde es más difícil llenar las necesidades que la vida de la ciudad impone y exige. Instálense pues aquí las escuelas profesionales, los Institutos de psicotecnia, los laboratorios de orientación y selección profesional, patronatos de protección a la mujer, inspección médica escolar, patronatos de asistencia psiquiátrica, patronatos de protección a la infancia, las escuelas de anormales, los inspectores pedagógicos, el tribunal tutelar de menores, etc.
Desde su dispensario de Higiene Mental hágase propaganda adecuada para la higienización de la urbe en su trabajo, en sus espectáculos exigiendo de las autoridades en qué sentido, con la mirada puesta en la higiene mental, ha de ejercerse el control del cine, del teatro, de las emisiones de radio, de la venta de libros, folletos, revistas y periódicos, ya que todos ellos son elementos de profundas emociones y conmociones psíquicas, además de contribuir profundamente a la formación del carácter, de la ideología, y de los modos de reacción.
Vigílense las demasías en el lujo, en el derroche, como origen de tantas alteraciones psicosomáticas (neurológicas, vosomotoras. endocrinas, etc.); institúyase uña lucha abierta contra las toxicomanías, principalmente alcohol, enfermedades venéreas, sífilis, enfermedad de tan desastrosas consecuencias en uno mismo y en su descendencia y las enfermedades infecciosas, sobre todo tuberculosis. Lúchese en fin, contra «la desgracia» compendio y resumen de las causas morales de la locura.
Guerra a las plagas sociales metropolitanas; paro obrero con su caterva de neurosis y de simulaciones, prostitución, criminalidad; guerra al ruido, sobre todo al ruido nocturno.
Llévese a cabo desde el Dispensario la asistencia médica de los psicópatas y solicítese la protección social para los mismos. Es en la ciudad donde pueden organizarse de manera más perfecta todos estos servicios.
A TODOS LOS GUIPUZCOANOS
En general, comiéncese la tarea de la higienización mental del guipuzcoano desde la escuela, con amplia intervención del médico en la misma, insistiendo en la educación ética para su convivencia en sociedad, en el sentimiento de responsabilidad en el trabajo, en el noviazgo, en el matrimonio, en la procreación y educación de los hijos, en el sostenimiento de los a él encomendados.
Mímense las tradiciones del suelo guipuzcoano, de respeto a la autoridad, a los mayores y al prójimo, de amor a la naturaleza y a la poesía, de la afición a sus deportes, de cariño a su idioma y a su institución familiar, de firme adhesión a sus creencias católicas.
Foméntese la vida doméstica, demostrando que el hogar no es una casa de pensión o de huéspedes mejor o peor avenidos, haciendo hincapié que sus bases son aun mirando bajo el punto de vista de psico-higiene, el amor de por vida, la fidelidad incondicional y la crianza de los hijos disponiéndolos para las dificultades de la vida cotidiana y los fines fundamentales de la vida eterna.
La defensa de la educación de los hijos por los padres con independencia y prioridad a todo otro método educativo.
Hágase llegar a todos la idea de que la educación hace del hombre un ser que engranando con el mundo participa del espíritu de la totalidad tendiendo a su perpetuidad; el hombre, no es solamente herencia biológica, es además ente moldeable y transformable por una metódica educación; incúlquesele la idea de que no encontrará la perfección en la realización de una totalidad existencial y tendrá que acudir a rebasarla en vuelo audaz hacia donde su ser adquiera nuevos mundos, el mundo espiritual, donde se mueven la cultura, el arte, la ciencia y como sublimación, la religión.
Abandonados estos caminos, el hombre es absorbido por la masa que lo despersonaliza y más tarde lo aniquila. Solamente la religión puede salvarlo como hombre y como persona.