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Presentación:
- José Guimón. Catedrático psiquiatría U.P.V. Miembro OME-AEN
- Francisco Chicharro. Director Médico Hospital Psiquiátrico de Zamudio. Presidente AEN.
- Gorka Martínez. Director Obra Social de la BBK.
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En la presentación participaron, además del autor, el Prof. José Guimón, y el Dr. Chicharro como presidente de la AEN (asociación que nombró en su día socio de honor al biografiado).
| Con una numerosísima asistencia de público para eventos de este tipo (más de 70 personas) se hizo un ameno repaso a la vida de Angel Garma, salpicado de anécdotas, e ilustrado por fotografías algunas inéditas facilitadas por su hija. |
Iñaki Markez, Carmen Garma, Miguel Leivi. |
El libro, prologado por el Prof. Guimón, y con el Dr. Iñaki Markez como autor, hace un repaso a la vida de Angel Garma, los primeros años en Bilbao, su estancia en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde al mismo tiempo que cursaba medicina compartió vivencias con las figuras científicas y artísticas de su tiempo (Cajal, Marañón, Ortega y Gasset, Severo Ochoa, García Lorca, Salvador Dalí, Buñuel, etc.).
ANGEL GARMA. UNA VIDA DEDICADA AL PSICOANÁLISIS
Iñaki Markez. Médico Psiquiatra en el Centro de Salud Mental de Basauri, Osakidetza. Miembro de OME-AEN. imarkez@euskalnet.net También puede consultarse del mismo autor: ÁNGEL GARMA. De Bilbao a los orígenes y desarrollo del psicoanálisis argentino. Publicado en NORTE DE SALUD MENTAL nº 17 • 2003 • PAG 68–73 |
Supe de Ángel Garma, sin
aun haberle visto ni leído, a través de la lectura de la obra y
biografía de Marie Langer, aquélla mujer vienesa de vida apasionante,
internacionalista, solidaria en el frente de Aragón, médica y psicoanalista
que compartió con Garma alegrías y dificultades de los orígenes del
movimiento psicoanalítico argentino. En el año 1989 tuve la oportunidad de ver
a Angel y a Betty en Bilbao. Casualidades de la vida, al poco tiempo volví a
verle en Buenos Aires donde acudí invitado a un congreso en las mismas fechas
en que se realizaba el Congreso de la Asociación Psicoanalítica Internacional
en aquella ciudad.
Garma es un gran desconocido en Bilbao, y también en España, aunque confío se vaya divulgando su obra y su biografía, de momento gracias a la iniciativa de la Obra Social de la Fundación BBK publicando un libro biográfico[i], centrado en el personaje, en su inmensa humanidad y no tanto en su obra. Las largas e intensas conversaciones mantenidas con Carmen Garma, su hija, verdadera coautora, y con otros psicoanalistas, psicólogos y psiquiatras de Buenos Aires y de Bilbao, han favorecido mi conocimiento de la persona que ocultaba a la figura de renombre mundial en el movimiento psicoanalítico latinoamericano, símbolo de una época y una dinámica de creación cultural con una inmensa tarea por él iniciada, con el pretexto de acercar nuevamente su fecunda simiente a esta tierra de la que tuvo que exiliarse en sus más trágicos momentos.
Decía José Bergamín que enamorarse de la historia es algo peregrino... La historia no se repite según el decir popular[ii]. Lo que sí se repiten son las personas, estas saben sucederse y saben lo que sucede y lo que ha sucedido aunque nada le haya pasado (Kierkecgard decía que el que no sabe repetir es un esteta). La historia es como las personas, sucede. La historia no nos quita el tiempo, nos lo da, también lo dijo Bergamín. Recordar la obra y vida de este pionero, reconocerle su condición de fundador del psicoanálisis en lengua castellana y acercar el conocimiento de este ilustre a la sociedad es también el homenaje a un pionero de altura como Ángel Garma, bilbaíno, de quien en el pasado año 2004 se hubiera celebrado el centenario de su nacimiento.
Años de formación
A los 17 años inició sus estudios de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid y ya desde el comienzo pensó en dedicarse a la psiquiatría. Tuvo insignes profesores como Santiago Ramón y Cajal, José Ortega y Gasset, siendo durante cuatro años alumno interno en la cátedra de Fisiología de Gregorio Marañón, muy interesado este por el psicoanálisis. Allí se graduó en 1927.
Vivió con su hermano Jose María en la Residencia de Estudiantes donde hizo amistad con Federico García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Pepin Bello, Pedro Garfias, Severo Ochoa, José Mª Hinojosa y otros futuros artistas de la Generación del 27, nada famosos aun en esa época, con quienes se generó una importante complicidad intelectual, y que evocan la eclosión de nuevas formas y desarrollos del arte y la cultura de aquellos años.
Posteriormente, tras consejo de Sacristán, su profesor de psiquiatría, se orientó hacia la neurología y la psiquiatría, yendo a Alemania a especializarse en 1927. Obtuvo el diploma de Psiquiatra por la Universidad de Tübingen en 1929, tras trabajar un año con el profesor Gaupp. Solía comentar que fue una experiencia decepcionante pues la psiquiatría clásica no satisfacía sus deseos de investigar en el campo de las enfermedades mentales, pero descubrió la existencia del psicoanálisis. Alemania era en aquel momento el centro más importantes de las investigaciones psicoanalíticas.
Más tarde, Garma desarrolló estudios de perfeccionamiento médico y psiquiátrico en Berlín en la clínica universitaria de Von Hoeffer donde conoció a la joven profesora de la clínica y psicoanalista Micaela Fabián quien le sugirió una formación psicoanalítica. Pocos días después, acudió al Instituto Psicoanalítico de esa ciudad, presentándose a su director, Max Eitingon, quien aceptó con mucho gusto la solicitud de Garma. Allí conoció a muchos maestros, coincidiendo con grandes nombres de la historia del psicoanálisis y de la psiquiatría, algunos de los cuales fueron compañeros de seminarios: Franz Alexander, Edith Jacobson, Wilhelm Reich, René Spitz, Carl Gustav Jung, Erich Fromm, Alfred Adler, Hans Sachs y otros, y también estableció una gran amistad con su “hermana de diván”, Paula Heimann. Así mismo, conoció y trabó amistad en Berlín con Anna Freud y Lou Andreas-Salomé.
Comenzó a analizarse con Theodor Reik, psicólogo laico y analista profano. Garma invirtió su herencia familiar en estudiar psicoanálisis y en psicoanalizarse. Obtuvo en 1931 su diploma de estudios de grado como psicoanalista siendo admitido como miembro de la Asociación Psicoanalítica Alemana.
En la II República aumentó la difusión de las
ideas psicoanalíticas que se plasmaron en eventos dispares: organización de
semanas sobre Higiene Mental, celebración de Jornadas Eugénicas, proyecto de
ley sobre el divorcio, etc. Se ha llegado a hacer una correspondencia entre las
posturas psiquiátricas que se manifestaban sobre el Psicoanálisis y los
posicionamientos ideológicos y políticos. Había conservadores (Villaverde, López
Ibor, Vallejo Nájera, etc), que rechazaban las formulaciones freudianas pero la
aceptación mayoritaria y los mayores entusiasmos coinciden en psiquiatras con
idearios de izquierdas: con posiciones liberales de izquierda de Rodríguez
Lafora o de Sacristán; socialistas como Sanchís Banús o Cesar Juarros; o
comunistas como Mira i López. Significativo sería que el acontecer de la
guerra civil y con el acceso al poder del franquismo, el único exponente del
psicoanálisis -Garma- tuviera que exiliarse. Tras la victoria franquista, la
mayoría de los vencidos y de izquierda se exiliaron o emigraron, mientras que
los del bando de los vencedores y de derechas ocuparían importantes cargos en
las instituciones oficiales.
Primer psicoanalista
Él era el primer psicoanalista, entrenado como tal, miembro de la International Psychoanalytical Association (IPA). Garma regresó a Madrid en 1931, y se integró en el ambiente cultural y científico dominante en los años previos a la Guerra Civil, años del sueño republicano de quienes creían en una España fuerte coexistiendo con las singularidades de Galicia, Euskadi y Cataluña. Encontró en Madrid una fuerte oposición para expandir el psicoanálisis por parte de los psiquiatras, hostilidad de los psiquiatras que no le permitía hacer un trabajo adecuado como psicoanalista. Prestigiosos de la medicina y la psiquiatría le reclamaban para dar conferencias y debatir: Marañón, Ortega y Gasset, Lafora, Sacristán, Sanchís Banús, sus anteriores maestros y otros muchos. En esos años, Garma desarrolló una intensa práctica privada como analista didáctico de un grupo de futuros psicoanalistas entre quienes sobresalieron Mariano Bustamante, Jerónimo Molina Nuñez y José Solís.
Psicoanalista reconocido por la IPA en la España
republicana y titular de la Asociación de Psicoanálisis Alemana cuando ésta
fue absorbida por el Instituto de Psicoterapia del Reich, dirigido por el doctor
M.H. Göering, que expulsó a los miembros judíos. A raíz de ello Garma
presentó su renuncia y pasó a ser miembro directo de la Asociación Psicoanalítica
Internacional. E hizo gala de
republicanismo, participando en la Agrupación al Servicio de la República, en
manifiestos antifascistas, apoyo al pueblo de la Unión Soviética, etc
Exilio
Cinco días antes del estallido militar, dejó voluntariamente España, el mismo día en que Calvo Sotelo fue asesinado. Tenía simpatías republicanas, decidió permanecer primero en Burdeos y después en París. Allí acudió y se vinculó a las actividades del Instituto Psicoanalítico. Durante varios años (1931-35) había intervenido intensamente como terapeuta y conferenciante en Madrid y durante otros dos largos años lo haría en París. Comenzó a trabajar como psicoanalista en París, teniendo que dar clases de castellano para poder subsistir, e intimó con René Laforgue, Daniel Lagache, Sacha Nacht y otros psicoanalistas franceses, supervisando la formación de Françoise Dolto, una de las figuras del psicoanálisis francés, que en los años 50 participaría en la aventura de la Société Française de Psychanalyse junto a Lacan y, años después, en la creación de la Escuela Freudiana de París. En Francia el clima político se deterioraba día a día, sus instituciones públicas apartaron la mirada ante los horrores del golpe militar español, reconocieron en 1937 a Franco, su gobierno de Vichy no tomaba posiciones firmes frente al fortalecimiento militar de Alemania ni ante el conflicto español. Ante ello tomó la decisión de emigrar a la Argentina donde tenía vínculos familiares, en vez de ir a Londres o a EE.UU. como hicieron otros psicoanalistas compañeros en París.
En Buenos Aires
Dos años después, escapando de la guerra civil española y de la inminente IIª guerra mundial, decidió residir en Buenos Aires, donde llegó en barco el 24 de junio de 1938.
La intelectualidad antifascista porteña también organizaba otros emocionados encuentros como ocurrió desde el Centro Republicano Español donde disertaban ilustres psiquiatras refugiados de la guerra civil: Emilio Mira i López, Luis Jiménez de Asúa, ambos criminólogos, y Angel Garma. Este último mantuvo su republicanismo durante toda su vida. Entre el consultorio de papá y mama siempre estaba la bandera republicana, me comentaba Carmen Garma.
En Buenos Aires, Ángel Garma, comenzó a reunirse con el grupo dinamizador del psicoanálisis, con los fundadores: Arnaldo Rascovky; Enrique Pichon Rivière, Marie Glas de Langer, Carcamo... Al llegar Ángel Garma a Buenos Aires, llevaba una importante formación psicoanalítica, una firme convicción en sus puntos de vista científicos y una poderosa personalidad creadora.
En una asociación pequeña como era aquella, los “análisis cruzados” estaban al día. En un momento dado, Garma sintió la necesidad de analizarse y lo hizo con Marie Langer, a quien él había analizado un tiempo. Langer sintió similar necesidad y se analizó con Cárcamo. El analista de Garma estaba en análisis con el analista de la mujer de Garma y todos eran psicoanalistas didactas en la APA.
El grupo inicial era una verdadera familia de acogida. A los seis fundadores se sumaron los amigos de aquel anterior círculo informal y también las esposas de tres de ellos. Los representaban un microcosmos de la sociedad porteña. Trabajaban en una institución analítica que definían como una verdadera subcultura. Hablaban con una jerga común, tenían comportamientos similares, con relaciones interpersonales, en general, endogámicas: sus amistades también eran psicoanalistas, estaban juntos los fines de semana y vacaciones, tenían escasos vínculos con la medicina tradicional, con frecuencia elegían pareja entre ellos, las conversaciones giraban en torno a la profesión y observaban el mundo desde la atalaya del psicoanálisis. Pertenecían a una generación formada en un período de crisis económica y agitación política. Para todos ellos, el psicoanálisis llegó a ser la pasión central de sus vidas.
Vuelta a Europa
Después de la segunda guerra mundial, Garma acompaña a Elizabeth G. Goode, con quien se casaría poco después, acudió al primer congreso de psicoanálisis de postguerra, el XVI Congreso Internacional, que se realizó en Zurich. Fue en 1949 y la APA obtuvo la afiliación formal a la Internacional de Psicoanálisis. el grupo europeo le valoraba y admiraba el trabajo que él había hecho. No se separaban ni un minuto, comentaba Betty. Melanie Klein disfrutó muchísimo de una presentación clínica de Betty Goode sobre un niño de 21 meses, el analizado más joven hasta entonces, menor aún que la famosa Rita. Betty pionera en el psicoanálisis de niños en Latinoamérica a partir de las supervisiones de sus propios historiales, recibió la invitación de este grupo de permanecer un año en Londres, debido fundamentalmente a sus trabajos asombrosos para la época, en los que se pudieran comprobar hipótesis y teorías de Klein. Betty tuvo que declinar el ofrecimiento, y además la propuesta contó con el rechazo de Garma porque las dinámicas y prioridades eran otras. Ese viaje se concretó en los años 51 y 52, junto con Garma y durante ese tiempo concurrieron a seminarios y supervisiones diarias. Fue Melanie Klein quien, tras escuchar un trabajo de Angel Garma en Londres le reprochó: “lo que pasa es que Ud. no es suficientemente kleiniano” a lo que Angel contestó “no, porque yo soy garmiano”.
Ángel Garma y Betty Goode se casaron en México y después, el año que Perón permitió el divorcio, allá por el año 1952, lo hicieron en Buenos Aires. Su enamoramiento, tal y como contaba Garma en familia, fue mágico. Fue un amor real e intenso como bien orientan algunas cartas de amor entre ellos, verdaderos tratados y ejemplos de vida, que recuerda con gran placer su hija Carmen. Frente a la enorme seriedad de Ángel Garma en sus comunicaciones, se hacía notar la calidez, humor y cercanía de Betty. La producción científica de ella fue reducida pero siempre, a lo largo de toda su vida compartida, ella fue soporte permanente de Ángel. Y de sus hijas, siempre atenta a la comunicación continua con ellas.
De nuevo estuvo en Barcelona en
1955 para el I Congreso Iberoamericano de intercambio médico-psicológico, en
un programa de apoyo al psicoanálisis en España. Con la colaboración de la
Asociación Psicoanalítica Argentina, constituyendo lo que llamaron brigadas
internacionales psicoanalíticas. Y viajó en varias ocasiones a Europa con ocasión del
congreso de la IPA en París, a Madrid, a Roma... Me fui por un mes y tardé 16 años en
regresar.
En ese viaje hay referencias de haber estado en Madrid, Barcelona y Bilbao, en
esta ciudad, en concreto, en la Academia de Ciencias Médicas.
Años más tarde, en los 70, vendrían malos tiempos con las dictaduras militares, con críticas internas y externas en la APA, por posicionarse o por no posicionarse frente al régimen, las contradicciones de exilio exterior y el interior... Época difícil.
Distinciones
Por su extraordinaria labor y dedicación ya desde finales de los años 50 fue miembro de honor de diferentes instituciones científicas de México, Portugal, España, Brasil, Argentina, Uruguay, ... En la última década de su vida, vio comprometida la producción de sus textos al padecer una dolencia neurológica -enfermedad de Parkinson- que le dificultaba los movimientos y el habla, lo cual también le impidió asistir al Congreso Psicoanalítico Internacional de Madrid en 1983, el primer congreso de la IPA en un país de habla castellana, pero fue nombrado, no obstante, vicepresidente de Honor de dicha institución.
Betty y sus hijas le acompañaron con gran amor, siempre a su lado, ayudándole a vencer su resistencia a aparecer en público, acompañándole en la presentación de trabajos, congresos y reuniones, de algún modo, posibilitando que se mantuviera su presencia en el movimiento psicoanalítico de esos años. Así, a pesar de su disminución física, participó con entusiasmo en julio de 1991 en el 37 Congreso Psicoanalítico Internacional celebrado en su ciudad de adopción, Buenos Aires. Allí volví a verle. Tras este congreso siguió como vicepresidente de Honor de la IPA, cargo en el que sucedió a Anna Freud y que mantendría hasta su muerte.
Fue premiada su trayectoria científica con la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil otorgada por el rey de España y con quien tuvo oportunidad de hablar sobre sueños. Garma no recordaba bien si el rey le decía que soñaba o no, pero quedó muy contento por la medalla. Visitó Madrid en junio de 1990 para recibir la Orden de Isabel la Católica, aprovechando para ofrecer un coloquio en la Asociación Psicoanalítica de Madrid de la que era miembro de honor desde su fundación.
Aunque
fueron muy escasas las ocasiones que acudió a este lado del Atlántico, en 1989,
en su penúltimo viaje a Bilbao estuvo durante varios días viviendo con gran
intensidad aquellos recuerdos que se le agolpaban. Ángel Garma acudió con
Betty Good y fueron recibidos en el Ayuntamiento de Bilbao por el entonces
alcalde de Bilbao, el Sr. José María Gorordo. Fue
el 16 de diciembre de 1989 y siendo nombrado Hijo Predilecto de Bilbao,
recibiendo como recuerdo un cuadro con una simbólica hoja de roble y un
ejemplar del libro de fotografías “Bilbao, Un día/ Egun batez” que se me
antoja escaso regalo.
En
sus últimos años, en varias ocasiones había manifestado su deseo de que
arrojaran sus cenizas en El Abra tras su fallecimiento. Lo
cual es muy significativo. Y así lo hizo Betty en febrero de 1994, siendo
acompañada por los psiquiatras José Ángel
Santa Eufemia y Salvador Alvarez que alquilaron una embarcación –“el
bote”-de las utilizadas para el pasaje entre Las Arenas y Portugalete, yendo
por el Abra hasta la bocana del puerto. Allí, Betty, con lágrimas y la mirada
en el infinito, arrojó las cenizas y un ramo de flores. Fue el último viaje de
Ángel Garma a Bilbao.
En la actualidad, el movimiento psicoanalítico argentino mantiene aquel impulso que le dieron los fundadores hasta ser una de las fuentes más productivas del mundo y, sin duda, foco esencial en el área castellano hablante. Hay, cerca tres mil miembros de las sociedades psicoanalíticas argentinas o de diferentes colectivos en la diáspora americana o europea. Son el resultado del trabajo entusiasta de aquellos pioneros del psicoanálisis, entre ellos y de modo preeminente, Ángel Garma, un bilbaíno.
Referencias bibliográficas
[i]
Iñaki Markez. El bilbaíno Ángel Garma (1904-1993), fundador del
psicoanálisis argentino. Edita Fundación BBK. Bilbao, 2005.