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En el mundo de cada día encontraremos
dolor y placer. Si el hombre puede aceptar el dolor y el placer con una misma
actitud, será capaz de llevar una vida feliz. Por lo tanto, la habilidad que
poseamos en cuanto a poder controlar nuestros órganos sensoriales constituye la
base para nuestro equilibrio mental. Y el controlarlo nos hará capaces de resistir
las dificultades que nos salen al paso, y en definitiva, mejorarán nuestra salud.