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Un proyecto de Manicomio que acabó en "Seminario de Derio", Bizkaia Iñaki Markez Publicado con algunas modificaciones en Norte de Salud Mental, nº 29, Octubre 2007, 124-128 |
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Si bien en los años 20, durante la dictadura de Primo de Rivera, se frenaron los tenues proyectos reformistas de la atención psiquiátrica que habían sido iniciados los años anteriores, los psiquiatras comprometidos intentaron reformas en los ámbitos locales y en instituciones, privadas casi siempre, desplazando su acción pública hacia las asociaciones profesionales. Así, en la asamblea de la Asociación Española de Neuropsiquiatras de junio de 1926 donde, además de aprobarse la constitución de la Liga Española de Higiene Mental, una de sus ponencias versaba sobre un “plan moderno de la asistencia a los alienados”. Estos movimientos lograron que desde el gobierno en Madrid se preocuparan por la situación, solicitando a las diputaciones provinciales memorias sobre la asistencia en los manicomios, inaugurándose algunos centros como el manicomio de Zaldibar en 1923 o el de Oviedo en 1930.
El manicomio de Zaldibar en Vizcaya, construido para desahogar al de Bermeo inaugurado en 1900 y también con cierta escasez de medios y de personal, tuvo como primer Director a López Albo, neuropsiquiatra formado en Alemania. El Dr. Wenceslao López Albo fue un destacado neuropsiquiatra de la época siendo notorio por los proyectos que realizó en la casa de Salud Valdecilla en Santander, el hospital de Basurto en Bilbao y el proyecto de gran manicomio en Vizcaya.
Sus ideas no eran una excepción. Meses después de la proclamación de la República, Gonzalo Rodríguez Lafora, amigo de López Albo, nombrado presidente del Consejo Superior Psiquiátrico se centraba en planteamientos organizativos propios del siglo anterior: “… toda provincia de más de un millón de habitantes debería contar con un centro para 2.500 enfermos repartidos en dos establecimientos, uno urbano, para unos 1.200 pacientes, otro rural (tipo asilo-colonia) con destino a 1.500 o 2.000 enfermos crónicos”.
Un gran manicomio
López Albo, presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatras entre 1930 y 1935, materializó la construcción de un proyecto de gran hospital psiquiátrico que pretendía albergar a la totalidad de los enfermos mentales de la “región”, estimando la necesidad de cerca de tres mil camas para acoger enfermos del País Vasco, Santander, Burgos, Palencia, Valladolid, Logroño, etc.
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Fue en 1930, en plena controversia sobre el hacinamiento de enfermos en los manicomios de Bermeo y Zaldibar y sus métodos de contención, sobre todo por el uso de camisas de fuerza, con acusaciones tildadas de calumniosas cuando la Diputación, tomando las riendas, encargó al médico bilbaíno, doctor San Sebastián, la realización de un detallado informe sobre la Beneficencia en la provincia, deteniéndose en los hospitales, manicomios, asilos y casas para niños y ancianos. Sobre los manicomios, propuso el derribo del de Bermeo por inadecuado y la reconversión del de Zaldibar, que solo atendía a mujeres, en asilo provincial mixto para ancianos. Además, propuso construir un gran manicomio con mil camas, concentrando a los enfermos mentales en grandes edificios (nosocomios) tal y como apuntaban algunas corrientes europeas. Pues bien, esta propuesta fue aprobada eligiéndose terrenos de Zamudio y Derio[a], entorno rural a las afueras de Bilbao, con una extensión de 80 Ha., y encargando al arquitecto provincial Diego Basterra, el proyecto cuyas obras comenzaron en 1932. Tras pleitos con los obreros, el derrumbe de pabellones, investigaciones por ello, incrementos de presupuestos y de operarios, la estructura de los cuatro grandes edificios quedó finalizada en agosto de 1934. El entonces manicomio de Zamudio estaba a punto.
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La prensa y también los informes sanitarios consideraban urgente y prioritaria la finalización del manicomio de Zamudio ante el creciente número de dementes, como consecuencia de la inestabilidad social, el paro y el alcoholismo. Fueron solicitadas mayores partidas financieras por la Diputación de Vizcaya al gobierno de Madrid para realizar los cierres de fachadas y la organización interior, pero no llegaron. La obra no quedaba terminada y sus pabellones que no llegaron a ser utilizados como hospital sí acogieron usos variados: almacén de maquinaria, viviendas de transeúntes, secadero de tabaco, vaquería, fábrica de armas, talleres de bicicletas y, por supuesto, lugar de encuentro y juegos de niños y adolescentes de la zona. Llegó la guerra civil y distintos batallones del ejército vasco, del PNV y de Izquierda Republicana, lo utilizaron como acuartelamiento hasta que en mayo de 1937 fue bombardeado por la Legión Condor antes de la ocupación de Bilbao[b], si bien los desperfectos fueron escasos. Pasó la guerra y también la década de los años 40 permaneciendo semiabandonados estos edificios, siendo conocidos por los habitantes de la zona como el manicomio. No era una cuestión extraña el penoso y caótico estado de los manicomios, semiderruidos a veces, faltos de financiación, con gran parte del personal “depurado” políticamente y sustituido por órdenes religiosas. Hacinamiento, creciente mortalidad, desnutrición, tuberculosis y otras enfermedades infectocontagiosas, traslados de un centro a otro, etc. formaban parte de la vida rutinaria.
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| Estando todavía pendiente el uso al que habría de destinarse a los
edificios del posterior Seminario de Derio, tras unas brillantes
oposiciones en 1948, el
Dr. Mariano Bustamante obtuvo la plaza de Jefe de los Servicios
Psiquiátricos de la Diputación Provincial de Vizcaya, al frente de los
cuales se mantendría hasta su jubilación. Los planteamientos de las necesidades asistenciales, docentes y de investigación se encontraron con las dificultades sociopolíticas de una época de postguerras por lo cual algunos de sus proyectos quedaron en las memorias. Ya en aquellos finales años 40 proyectó y aconsejó una unidad de Psiquiatría en el Hospital de Basurto y una Clínica Psiquiátrica en el barrio bilbaíno de Deusto que chocaron con los reglamentos del momento que impedían su creación. En la década de los años 50, promocionó tratamientos biológicos como el TEC, Insulina, psicocirugía y la cura con neurolépticos en los dos hospitales psiquiátricos existentes. Era otro neuropsiquiatra de la generación del 27 formado en Alemania. |
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Ya desde el principio tuvo una posición crítica frente al proyecto de macrohospital psiquiátrico de Zamudio: “Nuestro criterio fue opuesto a llevar adelante este proyecto-mamut. Por el contrario se propugnó la habilitación de una clínica de 60 camas, perfeccionar los servicios ya en marcha y construir en el futuro nuevas estructuras según las exigencias sanitarias… En ninguna circunstancia se debía producir una aglomeración asistencial superior a los 400 enfermos”, diría Bustamante en 1964 y que ya había expuesto con anterioridad y coincidente con las directrices de la OMS unos años más tarde. En el verano de 1968, tras casi veinte años de diseño y organización participó en la inauguración del Instituto Neuropsiquiátrico “Nicolás Achúcarro” (actual hospital psiquiátrico de Zamudio) en una finca propiedad de la Diputación situada a dos kilómetros del enclave anterior, donde seguía funcionando el Seminario de Derio, pero ya en terrenos exclusivamente del municipio de Zamudio. Bustamante fue su primer director, en un hospital que por motivos económicos solo se habilitaron inicialmente cien plazas además de diversos servicios de exploración, laboratorios, medicina interna, hospital de día y de noche, terapia ocupacional, etc. Durante más de dos décadas mantuvo cierta racionalidad en la asistencia psiquiátrica no dejándose llevar por la política de grandes y masificados manicomios.
Un gran seminario
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A raíz de la creación de la diócesis de Bilbao, estos enormes edificios y los terrenos fueron cedidos por la Diputación al Obispado de Bilbao y se instaló allí en el año 1951 el Seminario de Derio que tuvo gran desarrollo, donde miles de jóvenes cursaron estudios y 354 seminaristas fueron ordenados sacerdotes entre 1950 y 1975. Grandes instalaciones con Colegio Mayor y Menor y dependencias anejas (iglesia, Centro de Estudios Especiales, Residencias de profesores, canónigos y postseminaristas, amplias instalaciones deportivas) configuraron un centro modélico en la diócesis y en la región. |
| La posterior crisis vocacional a principios de los años 70 aconsejó su cierre como seminario. Era excesivamente grande y costoso su mantenimiento, y por ello se reconvirtió en diversas instalaciones: archivo diocesano, biblioteca y más recientemente otras empresas de hostelería, enseñanza, deportes, servicios, etc., constituyendo con sus 54.000 metros cuadrados el actual complejo Arteaga Centrum. | ![]() |
[a] En 1927, Derio que era un municipio dividido en cuatro barrios separados por terrenos de los pueblos colindantes de Mungia y Zamudio, ante la falta de recursos decidió su unión con Zamudio, lo cual solo duró hasta 1931 por las protestas de sus habitantes. En 1965 se produjo la anexión a Bilbao de los municipios de Sondika, Loiu, Derio y Zamudio. Tras dos décadas de crecimiento de población y empresas, de nuevo en 1982 tuvo lugar la desanexión de Bilbao de todos esos pequeños pueblos de la comarca del Txori Herri.
[b] La ciudad de Bilbao fue tomada el 19 de junio de 1937 por la 5ª Brigada de Navarra.