Hace algunos años, la prestigiosa revista científico – médica
The Txori-Herri Medical Journal dedicó su egregia y excelsa atención a la música, con sendos trabajos seminales sobre la denominada
Neuromúsica (la relación música-cerebro: mecanismos de acción de la música en nuestro cerebro, bases neuroquímicas del ritmo y de la melodía) y el
valor de las canciones en la exploración psicopatológica y en el diagnóstico psiquiátrico. Espoleados sin duda por tan relevantes artículos, otros investigadores han profundizado, en los últimos tiempos, en el estudio biomédico y psicológico de la música. Hoy describiremos dos artículos que tiene que ver con la relación entre la personalidad y los gustos musicales.
En 2003, Rentfrow y Gosling oublicaron en la revista
Journal of Personality and Social Psychology un
trabajo con el sugestivo título de “
El do-re-mi de la vida cotidiana: la estructura y los correlatos de la personalidad de las preferencias musicales”. A lo largo de sus 21 páginas relataban un estudio realizado con más de 3500 individuos, en el que cruzaban los gustos musicales y los elementos de la personalidad de los probandos. Tras mucho test, mucha encuesta y mucha calculadora, pudieron establecer cuatro grupos de personalidad con sus correspondientes gustos musicales.
La música clasificada como
reflexiva y compleja (clásica, jazz, blues, folk) agrada a individuos abiertos a nuevas experiencias, inteligentes, progresistas y no muy dados a las actividades atléticas y deportivas.
La música
rebelde e intensa (alternativa, rock, heavy metal), gustaba a otro grupo, abierto también a nuevas experiencias y cuyos integrantes se consideraban inteligentes, sentían curiosidad por conocer cosas diferentes, asumían riesgos con gusto y eran físicamente activos.
Los autores distinguían un tercer grupo, el de la música
optimista y convencional, integrado por el pop, la música religiosa, el country y las bandas sonoras, que era del gusto de individuos alegres, extrovertidos, responsables y dispuestos de buen grado a ayudar a los demás. Según el estudio, estas personas se consideran físicamente atractivas y son relativamente convencionales.
Por último, la música
enérgica y rítmica (rap/hip-hop, soul/funk, electrónica/dance) es la favorita de personas desenvueltas, parlanchinas, llenas de energía, comprensivas, y que evitan posiciones e ideas conservadoras.
Aunque la idea de que los gustos musicales definen la personalidad puede parecer simplista, los participantes consideraban que revelarlos suponía, tras la confesión de los hobbies personales propios, la forma más nítida de desnudar su carácter.
Uno no puede por menos de relacionar esta investigación con un artículo que los italianos Geroldi y asociados habían publicado publicaron en 1998 en
Neurology, comunicando los cambios en los gustos musicales de dos pacientes afectos de demencia frontotemporal. El primer caso corresponde a un varón que antes de la eclosión de la enfermedad consideraba que la música pop era “
puro ruido”. A los dos años del diagnóstico empezó a oír a todo volumen los temas de un grupo pop italiano durante varias horas al día. Se convirtió en un seguidor impenitente de esa banda, cuyos discos buscaba continuamente, y escuchaba sin cesar sus canciones, para tormento de quienes le rodeaban. La segunda paciente a la que se hace alusión es una mujer que a lo largo de su vida no había tenido grandes gustos musicales, salvo temas bailables que los autores definen como “
easy listening”. Tras la aparición de la demencia se desentendió de sus principales intereses y ocupaciones y se aficionó a la música pop que escuchaba su nieta de once años.
Los autores contemplaron varias hipótesis para explicar estos cambios. Según la primera, para las personas que en los 90 tenían más de 60 años, como los pacientes, la música pop era toda una novedad, y puesto que la hiperfunción relativa del lóbulo frontal derecho favorece la inclinación por los estímulos novedosos, esta patología asimétrica podría determinar el cambio de gustos musicales. Sin embargo, tuvieron que desechar esta posibilidad, ya que en ambos pacientes se apreció idéntico grado de hipoperfusión en ambos lóbulos frontales.
Una segunda posibilidad es que el cambio de preferencias se debiera a la degeneración en las cortezas frontal y temporal que presentaban los pacientes. Estas zonas del cerebro parecen implicadas en la percepción del tono, el timbre y el ritmo, así como en el reconocimiento de estímulos familiares. Cabe la posibilidad de que las lesiones de ciertos circuitos aún por determinar acarreen un cambio en la percepción de la música y, por ende, en los gustos musicales.
La tercera y última hipótesis parte de la constatación de que los dos pacientes escuchaban de forma reiterativa y perseverante la música pop que acababan de descubrir. Esta adhesión inquebrantable e inmutable a estímulos es típica de la patología frontal. A su vez, la música pop, en tanto que popular y destinada a ser escuchada y apreciada por el mayor número de oyentes posible, debe contener necesariamente algún ingrediente que la convierta en un estímulo muy atractivo. El fenómeno, pues, podría deberse a la combinación del atractivo melódico de las canciones con una imantación patológica en los pacientes. Nuestros autores se apresuran a aclarar que con este razonamiento no pretenden dar a entender que los amantes de la música pop padezcan algún tipo de disfunción frontal.
Pero también podemos invocar otra posibilidad. Si retomamos las tipologías músico – caracteriales del artículo anteriormente comentado, los amantes de la música pop podrían definirse como propensos al conformismo, a la adaptación, a lo anodino y convencional. Suena muy mal, pero ya sabemos que todas las clasificaciones tipológicas tienden a la simplificación extrema y la caricaturización, así que pido perdón a los seguidores de
Operación Triunfo y productos por el estilo. Sobre gustos no hay nada escritos, o como más finamente dicen nuestros neurólogos italianos,
De gustibus non disputandum est. Las preferencias de cada cual pueden parecer extrañas o incomprensibles, pero no es sensato discutirlas porque no dejan de ser una cuestión privada. Hala.
Pues bien: podríamos decir que la variación de las preferencias musicales de los pacientes no reflejaba sino el cambio de personalidad típico de una demencia frontotemporal. En ambos se había producido un replegamiento, un predominio de la apatía. Y si como los propios encuestados en el trabajo de Rentfrow y Gosling sostenían los gustos musicales son un marcador de personalidad, lógico sería que con el cambio de esta última variaran las aficiones melódicas.
Nos hallamos, pues, ante un nuevo campo, el de la caracterología musical, cuyas implicaciones son inmensas, por ejemplo, en Psicología Industrial. Los profesionales de la selección de personal deberían dejarse de entrevistas arteras, y tendrían que arrinconar la práctica de utilizar tests clínicos o semiclínicos para poder determinar la persona idónea para cada puesto. Lo que hay que hacer es preguntar por los gustos musicales, que siempre es menos invasivo y queda más amigable. Ese seguidor de Laura Pausini es idóneo para el puesto de oficinista, pero esa dama que se emociona con AC/DC puede “
hacer” una excelente ertzaina antidisturbios. Si quiere Ud un presentador (bueno, ahora creo que se llaman “
conductor”) amistoso, marchoso, y con una atractiva imagen progre, para un show de máxima audiencia, cerciórese de que escucha sin cesar funky o hip-hop. Y si tenemos en cuenta los rasgos que deben adornar idealmente a un psiquiatra atornillado a su silla de trabajo, si lo eres lector, deberían gustarte Mozart (clásico), Chieftains (Folk), Louis Armstrong (jazz), BB King (blues). Anticipándome a tu pregunta te diré que no está claro que
Los Bocheros puedan catalogarse como Folk. Lo siento.
Fuentes:
Geroldi C, Metitieri T, Binetti G, Zanetti O, Trabucchi M, Frisoni GB. Pop music and frontotemporal dementia. Neurology 2000; 55: 1935-6.
Rentfrow PJ, Gosling SD. The do re mi's of everyday life: the structure and personality correlates of music preferences. J Pers Soc Psychol 2003; 84: 1236-56 [
Abstract].