Cortesía de OME-AEN

Psiquiatría

Insólita

Editor: Juan Medrano

Noticias breves, de contenido insólito o novedoso, en relación con la Salud Mental.

"La piedra de la locura"

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19.12.04

Psiquiatría Animal 

La Psiquiatría Animal no es en absoluto una disciplina nueva, como lo demuestra un clásico tratado del que es coautor Henri Ey. Lamentablemente, sin embargo, los profesionales de la salud mental humana viven o vivimos de espaldas a los avances en el campo de la Psiquiatría y Psicopatología veterinaria, algo paradójico teniendo en cuenta que muchos de los fármacos que manejamos se han probado en algún momento en animales, no sólo para determinar tolerancia, sino también para valorar efectividad a partir de modelos de trastornos mentales en otras especies.

Mencionaremos algunos cuadros psiquiátricos de las especies que suelen cohabitar los espacios domésticos del humano. La ansiedad de separación es un problema que afecta al menos al 1·5% de los perros y que se expresa en importantes y severos trastornos conductuales, tales como agresividad, defecación y micción descontrolada sobre la alfombra, mordisqueos de la tapicería, ladridos desaforados, llanto, etc. El tratamiento standard es un medicamento denominado Clomicalm, aprobado desde 1998 en Europa y en los EEUU. Por cierto, que en este último país se ha descrito, al menos en algunos medios de Internet, como el “prozac perruno” (doggie prozac), algo que no deja de ser curioso teniendo en cuenta que se trata de la clomipramina, un producto que cronológica u bioquímicamente es un precursor de la fluoxetina. Este error de confundir el producto antiguo con una especie de variante animal del más reciente tal vez se deba a la actitud de la FDA, que ha restringido el uso en humanos de la clomipramina. En todo caso, para potenciar la efectividad del Clomicalm sus fabricantes recomiendan combinarlo con una serie de medidas digamos conductuales cuando se deje solo en casa al animal. Por ejemplo, cerrar la puerta sin estruendo, no exagerar las despedidas o dejar algún juguete que mantenga entretenida a la mascota mientras su propietario está ausente. Como en clínica humana no debe fiarse todo a la iatroquímica.

Las conductas obsesivas u obsesivoides son también un motivo de preocupación para la psiquiatría veterinaria. Un reciente artículo estudió el problema en una muestra compuesta por 103 perros y 23 gatos. Entre los hallazgos más sobresalientes destaca que en los perros el TOC es más frecuente en los machos, en una relación 2:1 que se invierte entre los gatos, especie en la que es más frecuente en las hembras en la misma proporción. Se obtuvieron buenos resultados terapéuticos con una combinación de psicofármaco y terapia conductual, observándose que la clomipramina es significativamente más efectiva que la amitriptilina, un resultado que remite nuevamente a la clínica humana. En cuanto a los posibles factores etiológicos, los autores concluían que en los perros no se puede achacar la emergencia de TOC a falta de estímulo, entrenamiento insuficiente o aislamiento, en tanto que en los gatos el cuadro parecía relacionado con factores estresantes sociales y ambientales. Aún más: parecen existir formas hereditarias, lo que -otra vez- nos evoca la clínica humana.

¿Cuál es el contenido del TOC animal? A falta de referencia a los síntomas mentales o ideativos, los estudiosos del cuadro describen conductas estereotipadas, que van desde el “marcado” repetitivo de territorio con orina gatuna hasta formas de acicalamiento compulsivo que llegan a producir lesiones y que representarían un equivalente de actos obsesivos y rituales humanos.

El uso de la clomipramina en gatos fue controvertido en su momento. Al parecer, en esta especie el hígado no está adecuadamente equipado de enzimas que metabolicen el producto, por lo que podría resultar extremadamente tóxico. Por ello existe al menos una experiencia en la que se empleó fluoxetina. Se trata del caso de una gata que desarrolló un cuadro de acicalamiento excesivo, por lo que su dueño, el psiquiatra de humanos Lawrence Hartmann, se dispuso a iniciar un tratamiento psicofarmacológico. Antes que nada consultó con una prestigiosa psiquiatra que le recomendó evitar la clomipramina por las cuestiones enzimáticas a las que hacíamos referencia. Por este motivo nuestro hombre se decantó por la fluoxetina, a dosis bajas (1 a 1,5 mg/d en el desayuno), que representaban una adaptación de la dosis humana al peso de la mascota. La experiencia, de resultados espectaculares, según nos confiesa su autor, supuso además su primer contacto directo con la fluoxetina, ya que tuvo que comprarla, en lugar de limitarse a prescribirla. Gracias a ello pudo concluir que era más cara de lo que pensaba (en especial en solución) y que el sabor mentolado diseñado para hacerla agradable a humanos no es apreciado por los gatos. Pero hay que decir que a pesar de las precauciones del dr Hartmann, existe suficiente experiencia acerca de la tolerabilidad de la clomipramina en gatos, si bien se ha informado de algunos efectos, como retención urinaria, que tampoco son extraordinarios dado el perfil anticolinérgico del fármaco y que de hecho son sobradamente conocidos en la clínica humana.

La cuestión de la presunta toxicidad transespecies de la clomipramina recuerda que algunos alimentos comunes en nuestra dieta pueden llegar a ser nocivos para algunos animales. El caso más clásico es el del perejil, que se dice es fulminantemente letal para los loros, aunque habrá que reconsiderar este aserto, ya que en publicaciones especializadas se describe como un alimento muy apreciado y recomendable en la dieta de estas aves.

Lo que sí parece claro es que el chocolate es tóxico para los perros, aunque su sabor sea muy apreciado por todo can que se precie. El motivo es que el hígado perruno es lento y torpe a la hora de metabolizar las metilxantinas, por lo que la cafeína, teofilina y teobromina del chocolate se acumulan hasta alcanzar niveles muy altos. El periodo aclaramiento de la última de ellas se prolonga hasta nada menos que cuatro días, por lo que no puede sorprender que afloren todo tipo de reacciones cardiovasculares, renales o cerebrales. La susceptibilidad es variable en función de la composición y concentración en cacao del chocolate y de la raza canina de la que se trate, pero se han descrito evoluciones letales con la ingesta de tan sólo 5 gramos de chocolate por kilo de peso del animal. La actitud a adoptar es la restricción absoluta: tu perro sólo podrá degustar preparados sucedáneos exentos de cacao o que lo contengan en cantidades cercanas a lo infinitesimal. Tranquilos, por lo tanto: aunque la psicopatología y psicofarmacología animal nos demuestre una y otra vez que nuestra especie no difiere mucho de los mamíferos domésticos, aún nos queda el chocolate como alimento de disfrute exclusivamente humano. Teniendo en cuenta que los antiguos americanos lo llamaban alimento de los dioses nos encontramos con un insospechado argumento para refrendar que a pesar de sus animaladas la especie humana es por el momento la más excelsa del Reino Animal.



Fuentes:

Hartmann L. Cats as possible obsessive-compulsive disorder and medication models. Am J Psychiatry 1995 ; 152: 1236

King JN, Steffan J, Heath SE, Simpson BS, Crowell-Davis SL, Harrington LJ, Weiss AB, Seewald W; CLOFUS Study Group. Determination of the dosage of clomipramine for the treatment of urine spraying in cats. J Am Vet Med Assoc 2004; 225: 881-7 [Abstract]

Overall KL, Dunham AE.- Clinical features and outcome in dogs and cats with obsessive-compulsive disorder: 126 cases (1989-2000). J Am Vet Med Assoc 2002; 221: 1445-52 [Abstract].

Pfeiffer E, Guy N, Cribb A. Clomipramine-induced urinary retention in a cat. Can Vet J 1999; 40: 265-7 [Abstract]




posted by Juan  # 09:50


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