Cortesía de OME-AEN

Psiquiatría

Insólita

Editor: Juan Medrano

Noticias breves, de contenido insólito o novedoso, en relación con la Salud Mental.

"La piedra de la locura"

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6.11.04

En 13 y viernes no conduzcas, nena. 

Hace unos meses comentábamos los curiosos (y trascendentales) hallazgos de los trabajos que han estudiado la relación entre los días de la semana y diversos fenómenos clínicos y asistenciales.
Es justo reconocer que nuestra sesuda exposición se habría enriquecido mucho si en aquellas fechas hubiéramos conocido una peculiar investigación publicada en el American Journal of Psychiatry en 2002.

Hablamos de un estudio epidemiológico realizado en Finlandia por el doctor Näyhä, quien tuvo la original idea de verificar si en los viernes y 13 (día negro que en muchas culturas es el equivalente de nuestro martes y 13) se producen más fallecimientos por accidente de tráfico. Para ello, ni corto ni perezoso, se fijó en los 43 viernes y 13 que, una vez excluidos los viernes santos, tuvieron lugar entre 1971 y 1997. Pertrechado, es de imaginar, de una potente base de datos, reunió el sexo y edad de las personas fallecidas en esos días negros a causa de accidente de tráfico, así como la temperatura en el momento del accidente (no es lo mismo conducir con hielo que sin él). Los “días control” fueron los 1139 viernes “no 13” (excluidos también los viernes santos) que acaecieron durante el periodo de estudio, y los “casos control”, los de las personas fallecidas por accidente de tráfico en los días control. Según explica en su trabajo, una vez reunidos los datos, los metió en la turmix estadística, con lo que, eliminados los factores climatológicos, llegó a la interesante conclusión de que en lo que al tráfico se refiere los viernes 13 son días de mal fario… para las mujeres, cuyo riesgo de sufrir un accidente con resultado mortal aumenta un 63%, frente a un nimio 2% en los varones.

El hallazgo es chocante. Ya sabemos que las mujeres escuchan mejor y los varones nos orientamos mejor con los mapas. También sabíamos de la mayor habilidad lingüística de las damas y la superior capacidad matemática de los varones. Incluso estábamos al corriente de que las féminas son capaces de identificar muchísimas más variedades de colores que los caballeros, pero lo que no habíamos oído hasta la fecha es que fueran más susceptibles al mal fario de los viernes 13 en lo que tiene que ver con el tráfico de vehículos a motor. ¿Cómo puede explicarse tamaña discordancia entre sexos (perdón: géneros)? El doctor Näyhä plantea unos argumentos con un discreto sesgo sexista (¿o “generista”?). En su opinión, el factor determinante es la superstición. En efecto: si a uno le da yuyu el viernes 13, es posible que conducir en uno de esos días le suscite una dosis extra de ansiedad que podría repercutir en su habilidad al volante. Si la superstición es un indicador de trastornos de ansiedad y de neurosis, nos servirá para explicar el exceso de fallecimientos de mujeres, toda vez que la prevalencia de estos cuadros en las mujeres duplica a la observada en varones. Además, y también en Finlandia, las mujeres superan claramente a los varones en el consumo de ansiolíticos, fármacos con una innegable acción negativa sobre la conducción de vehículos. En definitiva, que la culpa la tiene la parascavedecatriafobia o fobia a los viernes y 13, a causa de la cual se dispara la ansiedad y aumenta el consumo de ansiolíticos. Así pues, parece que al menos en Finlandia, el castizo “en martes ni te cases ni te embarques” debería sustituirse por el “en viernes y 13 no conduzcas, nena” de nuestro título.

El autor reflexiona sobre las implicaciones de su hallazgo en materia de salud pública, y destaca que ese 63% de muertes extra supone que se podría prevenir una tercera parte de los fallecimientos que tienen lugar en esos fatídicos días. No nos explica con claridad cómo, pero a uno se le ocurre que el mecanismo sería prohibir conducir a las mujeres, salvo que demuestren fehacientemente que no padecen una parascavedecatriafobia. Imagine el lector un mundo feliz en el que cada viernes y 13 la policía de tráfico interceptara a las conductoras y las sometiera no ya a un test de alcoholemia, sino a una escala de parascavedecatriafobia. Las mujeres “caso” (es decir, las que superaran un determinado punto de corte) deberían dejar el vehículo y seguir su camino a pie. Y pagar la correspondiente multa, claro. Y, naturalmente, verían cómo se les restaba un cierto número de puntos de su permiso de conducir. También en ese mundo feliz, las compañías de seguro impondrían a las mujeres la prohibición de conducir en viernes y 13 so pena de no ver cubiertos sus siniestros. ¡Qué avenidas de felicidad abre ante nosotros la Ciencia…!

Pero la cosa no es tan sencilla, no. Resulta que no todas las personas fallecidas en accidente de tráfico conducían un vehículo a motor. Algunas iban en bici o eran peatones. Para el autor, las consideraciones previas sobre ansiedad parascavedecatriafóbica y ansiolíticos les son perfectamente aplicables; en otras palabras: su discurrir en bici o a pie podría haber sido defectuoso a causa de la fobia o de los remedios farmacológicos utilizados para combatirla. Pero como de pasada el artículo revela que otro grupo de fallecidos eran pasajeros de los vehículos; también aquí predominaban las mujeres, y no se observaba una relación con el sexo (perdón: género) del conductor. No es que quiera ser aguafiestas, pero por muy fóbicas y consumidoras de benzodiazepinas que sean las damas, a uno le cuesta encontrar una explicación mínimamente coherente para el exceso de fallecimientos de pasajeras de vehículos en viernes y 13.

Este mismo mes la misma revista ha publicado una carta crítica para con los hallazgos del doctor Näyhä. Su autor, el doctor Smith, de Risskov, Dinamarca, apunta que fallecer en viernes y 13 a causa de un accidente de tráfico no supone que el suceso tuviera lugar el mismo día. Dicho de otra manera, el trabajo original comete el error de tomar como fecha del accidente la del fallecimiento, sin caer en la cuenta que muchas de las personas fallecidas en viernes y 13 habrían sufrido el accidente (como conductoras, ciclistas, peatonas o pasajeras) días antes. Ante este razonamiento, que parece desacreditar el trabajo original, el doctor Näyhä replica con estadísticas que demuestran que la mayor parte de las víctimas de los accidentes de tráfico mueren en el mismo día del suceso. Sin embargo, y con todo, entre un tercio y un cuarto de las víctimas fallecen días después del accidente, de lo que se deduce que los viernes y 13 aumentan no el riesgo de accidente, sino de morir a causa de accidente de tráfico, aunque se produjera en otra fecha. Lamentablemente, aquí, al igual que en el caso de la muerte de pasajeros, el razonamiento parascavedecatriafóbico y los ansiolíticos no sirven de mucho. ¿Habremos encontrado, sin quererlo, la confirmación científica de la influencia maligna? No dudamos que habrá quien así lo crea, pero confiamos en que estas patrañas sean superadas gracias a nuevas investigaciones que ayuden a desentrañar el misterio. Para quienes se animen a poner manos a la obra, ofrecemos desde aquí algunas ideas: ampliar los años del estudio, estudiar la influencia del tacón en las conductoras, considerar la posición de la luna, incluir como variable el color del vestido, buscar un resquicio para introducir alguna vinculación de la serotonina... De nada. Seguro que si nos ponemos a pensar se nos ocurre alguna más.

A pesar de todo, la conclusión es clara: tal vez sea arriesgado para las mujeres conducir (o pasear, o ir en bici, o viajar en coche sin conducirlo) en viernes y 13. Pero de lo que no cabe duda es que las mujeres, y los hombres también, deberían precaverse de ciertos estudios epidemiológicos.


Fuentes:
Näyhä S. Traffic deaths and superstition on Friday the 13th. Am J Psychiatry 2002; 159: 2110-2111 [Texto]
Smith DF. Traffic Accidents and Friday the 13th. Am J Psychiatry 2004; 161: 2140 [Texto].



posted by Juan  # 18:29


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