Cortesía de OME-AEN

Psiquiatría

Insólita

Editor: Juan Medrano

Noticias breves, de contenido insólito o novedoso, en relación con la Salud Mental.

"La piedra de la locura"

leer abajo

Artículos previos

26/10/03   08/11/03   16/11/03   23/11/03   30/11/03   07/12/03   14/12/03   21/12/03   27/12/03   04/01/04   11/01/04   19/01/04   25/01/04   01/02/04   08/02/04   15/02/04   22/02/04   29/02/04   07/03/04   21/03/04   28/03/04   04/04/04   11/04/04   18/04/04   25/04/04   02/05/04   09/05/04   16/05/04   23/05/04   30/05/04   06/06/04   13/06/04   20/06/04   27/06/04   04/07/04   11/07/04   18/07/04   25/07/04   01/08/04   08/08/04   15/08/04   22/08/04   29/08/04   05/09/04   12/09/04   18/09/04   26/09/04   03/10/04   10/10/04   17/10/04   23/10/04   30/10/04   06/11/04   14/11/04   21/11/04   28/11/04   05/12/04   12/12/04   19/12/04   26/12/04   02/01/05   09/01/05   16/01/05   23/01/05   30/01/05   06/02/05   13/02/05   21/02/05   27/02/05   06/03/05   13/03/05   20/03/05   27/03/05   03/04/05   10/04/05   17/04/05   24/04/05   01/05/05   08/05/05   15/05/05   22/05/05   05/06/05   19/06/05   26/06/05   03/07/05   10/07/05   31/07/05   07/08/05   14/08/05   21/08/05   28/08/05   11/09/05   18/09/05   25/09/05   02/10/05   09/10/05   16/10/05   23/10/05   30/10/05   06/11/05   13/11/05   20/11/05  

17.10.04

Celebridades (1) 

Llamaremos celebridades a algunas personas que ejercen una poderosa atracción sobre sus congéneres. Suelen ser, por lo general, figuras públicas a las que se supone algún mérito especial, lo que en nuestros días nos remite a artistas, actores, cantantes, deportistas y otros gremios y castas cuyos integrantes reciben la admiración de la población.

Tenemos noticia de ciudadanos admirados en la antigua Grecia, en Roma... En cambio, el oscurantismo medieval parece haber difuminado la relevancia pública de las celebridades, o al menos uno se siente tentado de creerlo así al comprobar que las referencias históricas a figuras artísticas o incluso guerreras de aquella época que han llegado a nuestros días son mínimas. Con el Renacimiento, el gusto por la cultura y el arte y el reconocimiento del individuo reemergió la admiración por personas determinadas, potente y vigorosa en nuestros días.

Cabe preguntarse si esta atracción por personas, personajes y personajillos es exclusiva de nuestra cultura. Aunque es cierto que en Occidente puede ser especialmente intensa, la experiencia tras desplome y progresiva asimilación sociocultural del antiguo bloque comunista sugiere la universalidad del fenómeno. Hoy en día, en la Europa Oriental, en China, en Vietnam, la admiración del vulgo por artistas, deportistas y demás celebridades no difiere mucho en nuestros días de la que pueda apreciarse en Europa Occidental o en los EEUU. Y posiblemente para explicar que el fenómeno sea desconocido o menos notorio en los países islámicos más teocráticos no haya que invocar a circunstancias de la cultura occidental, sino a las características de esas sociedades donde no aflora.

La aparente universalidad de la sumisión a las celebridades ha suscitado el interés de la Psicología Evolucionaria, una de las variantes de la aplicación del pensamiento darwinista a las Ciencias de la Conducta. Según esta corriente, en los últimos 10.000 años, una mínima parte de la existencia de la especie sobre la Tierra, el ser humano ha experimentado un desarrollo social y cultural impresionante, sin que su sustrato neuropsicológico (a grandes rasgos, el cerebro humano) se haya modificado en igual medida. Por lo tanto, puede decirse que a pesar de nuestra avanzadísima posición en otros órdenes, nuestro cerebro y nuestra conducta están adaptados al hostil entorno prehistórico tardío del Pleistoceno, en el que para sobrevivir había que ser resuelto, enérgico y agresivo. La disociación entre la cultura y el anclaje neurobiológico serviría para explicar, por ejemplo, que seres refinados e ilustrados como nosotros seamos al mismo tiempo tan bestias, crueles y desalmados. En otras palabras, la hipótesis armonizaría lo mejor y lo peor del ser humano.

Pues bien: desde ese paradigma se ha propuesto que la seducción que ejercen las celebridades sobre la masa puede explicarse por la tendencia que nuestros remotos antepasados tenían a seguir a las personas de prestigio y éxito, básicamente para ver cómo conseguían sobrevivir en el desfavorable medio prehistórico. Es decir: cuando un individuo estaba bien nutrido, tenía éxito sexual y reproductivo y había llegado a una edad avanzada, adquiría prestigio ante sus congéneres, que intentaban aprender sus estrategias. Trastocando un dicho popular, diremos que la gente iba donde iba Vicente el prestigioso. En nuestros días el mérito no tiene tanto que ver, al parecer, con la mera subsistencia, así que los individuos a seguir y admirar son las celebridades artísticas, culturales y sociales. O quienes reúnen en su persona diferentes dimensiones admirables, como sucede en el caso de un ciudadano británico al que me referiré más adelante, famoso por sus habilidades futbolísticas y su glamour.

Pero aun aceptando que la fascinación por celebridades sea heredera de la admiración de nuestros ancestros pleistocénicos por sus compañeros exitosos, nos podemos preguntar si el fenómeno sigue teniendo sentido en nuestros días. El poderoso influjo de las opiniones de las celebridades, sobradamente demostrado por la influencia que se supone al posicionamiento de celebridades a favor o en contra de determinadas causas más o menos nobles, sugiere hay una dimensión social muy importante. A su vez, los faros de nuestra cultura obtendrán algún beneficio, aunque sea meramente narcisístico, de su estatus y de la trascendencia que se atribuye a las conductas y opiniones de ciudadanos que en no pocas ocasiones son bastante majaderillos.

¿Y qué pasa con los abducidos por el atractivo de las celebridades? ¿Su fascinación les resulta ventajosa o desventajosa? En este punto son de interés los trabajos, solo o en compañía de otros, del psicólogo británico John Maltby, que nos permiten concluir que la atracción extrema es desadaptativa, no sólo para la celebridad (recuérdense los casos de acoso que han sufrido no pocas estrellas) sino para el propio admirador, cuyos esquemas cognitivos se acercan a los de la erotomanía. Sin embargo, si su intensidad es adecuada, el fenómeno puede ser ventajoso para los individuos fascinados, como se desprende de un reciente trabajo del citado autor que revela que los adolescentes enganchados a celebridades (los “fans”, en pocas palabras) tienen una gran estabilidad emocional y son populares entre sus amigos. Parece que al menos en parte su popularidad se debe a que gracias a su seguimiento de figuras y figurones adquieren unos conocimientos que les facilitan el intercambio, algo muy importante a una edad y en unos grupos sociales en los que hablar de los artistas o cantantes favoritos ocupa gran parte de la conversación entre los individuos.

En resumen; que todos compartimos un interés general en las celebridades, derivado, según la Psicología Evolucionaria, de lo que hace poco tiempo en términos de la historia de nuestra especie representaba una conducta adaptativa. También parece que profundizar en el conocimiento de esta gente hace populares y queridos a los adolescentes. Para la particular querencia de los adolescentes por los famosos, Maltby ofrece una explicación no ya desde la Psicología Evolucionaria, sino desde la Evolutiva. A esas edades, los humanos se distancian de los padres y transfieren el apego a figuras y figurones a los que otorgan el estatus heroico y la infalibilidad previamente atribuidas a los progenitores. Además, hablar de los famosos refuerza los lazos con el grupo de pares (amigos), tan relevante en la maduración sana o insana de los adolescentes. Parece, pues, que la precoz querencia de mi hija sieteañera por Beckham no es sólo una manifestación de rebeldía contra un padre omnipotente y del Athletic, sino que denota que se está produciendo ya un alejamiento afectivo y una devaluación de mi imagen. Si es que no somos nada, pero nada de nada...


Fuentes
Giles DC, Maltby J. The role of media figures in adolescent development: relations between autonomy, attachment, and interest in celebrities. Pers Individ Dif 2004; 36: 813-822 [Abstract]

Henrich J, Gil-White FJ. The evolution of prestige: freely conferred deference as a mechanism for enhancing the benefits of cultural transmission. Evol Hum Behav 2001; 22: 165-196 [Texto completo].

McCutcheon LE, Ashe DD, Houran J, Maltby J. A cognitive profile of individuals who tend to worship celebrities. J Psychol. 2003; 137: 309-22 [Abstract].



posted by Juan  # 10:12


¿Qué es PSIQUIATRIA INSOLITA? 

Selección de noticias relativas a la salud/enfermedad mental y técnicas de tratamiento relacionadas, que pueden resultar de interés por su carácter:
RARO
EXTRAÑO
NUEVO
EXTRAVAGANTE
ORIGINAL
ABSURDO
EXTRAORDINARIO
ASOMBROSO
SORPRENDENTE
MARAVILLOSO
SOBREHUMANO
ESTUPEFACIENTE
INAUDITO
ANORMAL
INCONCEBIBLE
INCREIBLE
DESACOSTUMBRADO
INFRECUENTE
EXCEPCIONAL
CURIOSO
INUSITADO
INUSUAL

This page is powered by Blogger. Isn't yours?