Cortesía de OME-AEN

Psiquiatría

Insólita

Editor: Juan Medrano

Noticias breves, de contenido insólito o novedoso, en relación con la Salud Mental.

"La piedra de la locura"

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7.3.04

Izquierdas y derechas (1): Levoacunadoras, detxtroemocionales y dextroacostadores 

El ansia de conocimiento de la especie humana es insaciable, en especial en lo que tiene que ver con las relaciones de causalidad. Probablemente por ello, desde el origen de los tiempos buscamos la causa de los fenómenos naturales que nos rodean y de los que, en el campo de la Psicología, protagonizamos. En esta línea, una conducta que ha llamado la atención de no pocos investigadores, como se va a ver, es que entre el 70 y el 85% de las madres utilizan el brazo izquierdo para acunar a sus retoños, preferencia que la psique humana, entrenada para buscar las relaciones de causalidad, no puede pasar por alto.

Según una reseña de Diario Médico, Victoria Bourne y Brenda Todd, de la Universidad de Sussex, estudiaron a 32 padres y madres diestros mientras hacían lo propio con unas muñecas, y les realizaron una serie de estudios cerebrales. Observaron que las levoacunadoras (neologismo con el que designaremos a las madres que acunan al niño con el brazo izquierdo) tienen un mayor cociente de lateralización cerebral, por lo que las autoras explican su preferencia proponiendo que acunar por el lado izquierdo facilita una mejor comprensión de las necesidades físicas y emocionales del bebé. Efectivamente: en virtud de la decusación de las vías sensitivas, la percepción de la cara del niño y con ella de la expresión de sus emociones, llega directamente al hemisferio derecho del cerebro de la madre, con lo que siendo éste el encargado de la respuesta emocional, y el más dotado para analizar la información procedente de acontecimientos externos, la levoacunación (si vale el término) permite una mayor vinculación al ofrecer a la madre un acceso más intuitivo a las necesidades del niño. Tan trascendental hallazgo y la explicación propuesta por las autoras han dado la vuelta al mundo, como demuestran las versiones en medios británicos... y vietnamitas que facilita con su singular acierto por Oscar, fuente también de parte del material de esta entrega (muchas gracias).

Los seres humanos son mayoritariamente dextroemocionales (si vale el término); es decir: tienen una dominancia emocional derecha (es decir, el peso de estas funciones y percepciones recae en el hemisferio derecho). Si quieres saber si eres dextroemocional o levoemocional puedes hacer un sencillo test. En el experimento de Bourne y Todd, los padres y las mujeres no dextroemocionales no tenían esta tendencia a acunar a la izquierda, lo que permite entrever un futuro fecundo campo de investigación sobre diferencias entre sexos (perdón: géneros). Con todo, y como contribución personal a tan interesante cuestión, puedo aportar mi caso (con las limitaciones que impone el n=1) de pertinaz levoacunador de mis retoños a pesar de mi sexo masculino y mi hipoacusia izquierda. Not surprisingly, en el test que recogemos soy dextroemocial.

El trabajo de Bourne y Todd es el primero que analiza la levoacunación desde el punto de vista de la levoacunadora, algo que parece lógico, en tanto es quien perpetra la conducta. Sin embargo, hay trabajos previos que ponen el acento en el levoacunado. En 1996, Sieratzki y Woll proponían en Lancet que la levoacunación permite que la voz de la madre (dulce, melodiosa, especializada en entonar nanas, etc) llegue al oído izquierdo del niño y por tanto a su infantil hemisferio derecho, más especializado en los aspectos afectivos del sonido, con lo que se completa un viaje audio-afectivo peculiar que a su vez facilita un feedback positivo con el hemisferio derecho de la madre. Se pondría así en marcha toda una serie de sutiles mecanismos psiconeurolingüísticos que podrían constituir la base de la facultad del lenguaje. En respuesta a este trabajo, Zaidel proponía una explicación alternativa más basada en lo visual que en lo auditivo. En la posición "niño a la izquierda" la hemicara izquierda de la madre -que expresa de manera más definida sus emociones- queda en el campo visual derecho del niño y de esta manera se proyecta en el hemisferio izquierdo del infante, especializado, como se sabe, en el lenguaje. Por lo tanto, la base afectiva del lenguaje tendría que ver con lo visual más que con lo auditivo. Por su parte, Turnbull y Mateson quisieron terciar en la polémica con su observación de que en un grupo de 12 mujeres con sordera congénita no había una tendencia definida hacia un lado u otro a la hora de acunar a un niño, mientras que en un grupo control de 12 mujeres con ceguera congénita sí existía una marcada disposición a acunar al niño en el lado izquierdo. Este dato podría confirmar la importancia de la estimulación auditiva en relación con la preferencia del lado izquierdo para acunar a los vástagos.

Hace sólo dos años, los ya aludidos Sieratzki y Woll comunicaron nuevos hallazgos, esta vez tras un estudio en madres con déficits visuales o auditivos en el que encontraron un predominio de la levoacunación tanto en las diestras como en las zurdas que a su entender no puede explicarse con argumentos relacionados con la dominancia hemisférica o con el hecho de que el infante escuche más nítidamente el latido materno cuando su progenitora lo sostiene con su brazo izquierdo y contra el hemitórax del mismo lado. Los autores insisten en sugerir la importancia simbiótico - vincular de la postura a través de razonamientos neuropsicológicos, afectivos, neurolinguísticos y, si vale el término, neuropsicosociales. Por lo tanto, la levoacunación sería crucial en el desarrollo tanto a nivel ontológico (individual) como evolutivo (referido a la especie humana). Por cierto, que nos proponen que la depresión puerperal podría tener consecuencias para el niño en esta esfera, ya que afecta a la actividad hemisférica derecha de la madre.

Si para estas alturas el lector todavía no se ha hecho un taco con la derecha y la izquierda, recogeremos dos aportaciones finales. Según Christman y Propper, la sinistralidad positiva familiar (que traducido quiere decir tener un zurdo en la familia) se correlaciona con un mejor rendimiento en tests de memoria episódica y un peor funcionamiento en los de memoria implícita. Según los autores, esto refleja un mayor grado de interacción hemisférica en los diestros que tienen (tenemos) familiares zurdos.

Y un toque final: en su momento, también en Lancet y como colofón a toda esta vorágine izquierda-derecha, Eastwood llamaba la atención sobre otro hecho trascendente que dolorosamente no ha recibido de la literatura científica la atención que merece: En las parejas que comparten cama, la mayor parte de los varones duermen en el lado derecho de la cama, según se mira desde la cabecera, independientemente de su raza, religión, estado civil o el lado de la calzada por el que conduzcan. Esto es: los varones son dextroacostadores y las mujeres levoacostadoras. Señala este autor que a veces esta tendencia se invierte en varones que se divorcian y vuelven a casarse. En todo caso, y con el fin de tranquilizar a los lectores, a quienes suponemos mareados ya a estas alturas a causa de tanto derecha – izquierda (quien escribe esto está ya cercano al vértigo), Eastwood nos asegura que el lado de la cama en que duerma un varón no repercute en su fertilidad.


Fuentes:
Bourne VJ, Todd BK. When left means right: an explanation of the left cradling bias in terms of right hemisphere specializations. Developmental Science 2004, 7, 19 – 24 [Abstract]
Christman SD, Propper RE. Superior episodic memory is associated with interhemispheric processing. Neuropsychology 2001; 15: 607-16 [Abstract].
Eastwood R. Right versus left side. Left-sided cradling. Lancet 1996; 348: 970
Sieratzki JS, Woll B. Why do mothers cradle babies on their left? Lancet 1996; 347: 1746-1748 [Abstract]
Sieratzki JS, Woll B. Neuropsychological and neuropsychiatric perspectives on maternal cradling preferences. Epidemiol Psichiatr Soc 2002; 11: 170-6 [Abstract].
Turnbull OH, Matheson EA. Left-sided cradling. Lancet 1996; 348: 691-692
Zaidel DW. Left-sided cradling. Lancet 1996; 348: 691


posted by Juan  # 10:45


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