Cortesía de OME-AEN

Psiquiatría

Insólita

Editor: Juan Medrano

Noticias breves, de contenido insólito o novedoso, en relación con la Salud Mental.

"La piedra de la locura"

leer abajo

Artículos previos

26/10/03   08/11/03   16/11/03   23/11/03   30/11/03   07/12/03   14/12/03   21/12/03   27/12/03   04/01/04   11/01/04   19/01/04   25/01/04   01/02/04   08/02/04   15/02/04   22/02/04   29/02/04   07/03/04   21/03/04   28/03/04   04/04/04   11/04/04   18/04/04   25/04/04   02/05/04   09/05/04   16/05/04   23/05/04   30/05/04   06/06/04   13/06/04   20/06/04   27/06/04   04/07/04   11/07/04   18/07/04   25/07/04   01/08/04   08/08/04   15/08/04   22/08/04   29/08/04   05/09/04   12/09/04   18/09/04   26/09/04   03/10/04   10/10/04   17/10/04   23/10/04   30/10/04   06/11/04   14/11/04   21/11/04   28/11/04   05/12/04   12/12/04   19/12/04   26/12/04   02/01/05   09/01/05   16/01/05   23/01/05   30/01/05   06/02/05   13/02/05   21/02/05   27/02/05   06/03/05   13/03/05   20/03/05   27/03/05   03/04/05   10/04/05   17/04/05   24/04/05   01/05/05   08/05/05   15/05/05   22/05/05   05/06/05   19/06/05   26/06/05   03/07/05   10/07/05   31/07/05   07/08/05   14/08/05   21/08/05   28/08/05   11/09/05   18/09/05   25/09/05   02/10/05   09/10/05   16/10/05   23/10/05   30/10/05   06/11/05   13/11/05   20/11/05  

25.1.04

Genio y enfermedad mental 

O genio y locura, que es como clásicamente se ha planteado la cuestión. En 1946, Antonio Vallejo Nágera (el padre) publicó su Locos Egregios , una colección de reseñas protagonizadas por personajes históricos de los que se conocía (o a los que se suponía) algún tipo de enfermedad mental cuya influencia era en algunos casos positiva y en otros negativa. Décadas después, Juan Antonio Vallejo-Nágera (el hijo, pertrechado ya del guión entre apellidos que consagra el establecimiento de una dinastía o estirpe de profesionales) publicó un libro con idéntico título y un menor número de protagonistas, con la ventaja de que las patografías eran menos superficiales y las fuentes de información, más amplias y localizables. Este segundo texto, continuamente reeditado, tuvo un considerable éxito y contribuyó a que se acercaran a la Psiquiatría algunos futuros profesionales, pero no terminó de aclarar la cuestión, en buena medida porque está por definir qué es genio o genialidad, qué es talento, qué es creatividad y otras cuestiones semánticas que dan para embrollar el asunto y para que aún hoy en día se discuta sobre el particular.

Han pasado casi treinta años desde la segunda acometida de la familia Vallejo a la presunta relación de la enfermedad mental y la genialidad y en los albores del tercer milenio podemos constatar que la profesión psiquiátrica aún da vueltas a la cuestión. De hecho, parece un tema placentero para algunas primeras raquetas de la Psiquiatría mundial. Andreasen, en 1987, comparó 30 escritores y sus familiares de primer grado con 30 controles (y sus correspondientes familiares); los escritores (y sus familiares) se caracterizaban por una mayor presencia de patología afectiva, especialmente bipolar. Más adelante, Kay R Jamison profundizó en la relación del trastorno bipolar con la creatividad, llamando la atención, entre otros aspectos, sobre la producción episódica y sospechosamente fásica de algunos escritores.

Mención aparte merece Post, que en 1994 expuso los resultados de un pormenorizado estudio biográfico-patográfico de 291 hombres notables, tratando de verificar su hipótesis (un pelín tendenciosa) de que los genios de épocas pasadas eran más serios y menos trastornados que los de nuestros días. Dividió para ello a los preclaros humanos estudiados en seis grupos (científicos, compositores, políticos, artistas, escritores y pensadores), y clasificó su psicopatología en ausente, leve, marcada y severa. En su honor, debemos señalar que Post reconoció su hipótesis derrotada por goleada, ya que pudo encontrar múltiples casos de trastornos psiquiátricos severos en su muestra de 291 genios de otras épocas, lo que le demostró que la genialidda ha llevado pareja psicopatología en cualquier momento de la Historia. A reseñar que uno de los estudiados es Freud, al que Post incluye en el grupo de los pensadores y al que le encuentra psicopatología marcada (fundamentalmente por su íntima relación con la cocaína).

Hace escasos meses el British Journal of Psychiatry volvió sobre la cuestión estudiando un subtipo de genios, o creativos, o creadores, o como haya que llamarlos, cuya tarea artística se desarrolló en la edad de oro del Jazz americano (entre 1945 y 1960). Excluidos entre los más notables jazzmen de la época los que aún siguen con vida, el dr Wills ha reunido a un total de 40 virtuosos de diferentes instrumentos. Armado en una mano de sus biografías y en la otra del DSM-IV, se ha afanado en encontrar trastornos psiquiátricos en su melodiosa muestra. Y a fe que lo ha conseguido. Según su estudio algo más de la mitad (52.5 %) cumplieron en algún momento de sus vidas criterios de dependencia de heroína y más de un cuarto (27.5 %) fueron dependientes del alcohol. Hay también depresiones (28.5 %), ciclotimias, ingresos psiquiátricos, suicidios, esquizofrenias e incluso delirium y demencia por uso de sustancias. Muchas de estas patologías fueron comórbidas, lo que quiere decir que a pesar de todo hubo también jazzmen notables que fueron tan normales (o anodinos) a los que el autor no ha podido colgar una etiqueta del DSM-IV. Un aspecto original es que el dr Wills se detiene en una variable nueva en este tipo de estudios: la búsqueda de sensaciones, de la que avanza que podría explicar algunas conductas que desde el punto de vista nosológico son trastornos psiquiátricos (consumo de sustancias, vida disoluta, etc). Podría ser que la búsqueda de sensaciones fuera el nexo común de la creatividad y la patología psiquiátrica.

En el mismo número de la revista contesta al trabajo el dr Poole, un psiquiatra que toca música jazz. Plantea en su comentario unas objeciones metodológicas muy sensatas: escasa fiabilidad de las fuentes, criterios de selección de artistas, criterios diagnósticos, sobreinclusión, ausencia de un grupo control... Todo muy juicioso. No es de recibo que se estudie la relación de la genialidad o creatividad con cualquier trastorno mental. Algunas enfermedades aparecen después de que el genio haya desarrollado la mayor parte de su obra (el ejemplo más obvio es la demencia de Ravel, pero también podríamos acordarnos de la psicosis de Hölderlin). Por lo tanto puede ser absurdo explorar la relación entre ambas. Por otra parte, es obvio que no puede compararse la repercusión sobre la creatividad de un abuso o dependencia de sustancias con el que tiene la esquizofrenia, como tampoco puede escindirse la elevada prevalencia de algunos trastornos (básicamente el abuso y dependencia de sustancias) de la época y el ambiente profesional en el que vivieron algunos artistas. El día que alguien realice un estudio de este tipo en estrellas musicales de los años 60 encontrará que casi el 100 % de cualquier muestra será diagnosticable de diversas dependencias.

Desde otro punto de vista: ¿qué es un genio? En nuestros días asistimos a una alarmante devaluación del concepto de artista, intelectual o de personaje de la cultura en virtud de la cual empieza a no resultar sorprendente la autocomplacencia con la que determinados profesionales del espectáculo se autodefinen como artistas o se adscriben al mundo de la cultura, proponiéndose desvergonzadamente como elites. Si la definición implícita prospera no será de extrañar que dentro de unas décadas se publiquen estudios sobre la relación entre la psicopatología y la creatividad a partir del estudio de la biografía de estrellas de culebrones, ventrílocuos faranduleros, directores y actores de cine cuya principal (o tal vez única) virtud es la simpatía o incluso concursantes de Gran Hermano.

También hay que cuestionarse el porqué de esta insistencia en relacionar la genialidad con la enfermedad, por mucho que estos estudios se justifiquen desde la reivindicación de las cualidades y virtudes creativas de los enfermos mentales. ¿No se podría acusar a la Psiquiatría (o a las revistas que publican estos artículos) de una cierta intolerancia de todo tipo de desviaciones (positivas y negativas) de la normalidad estadística?

En resumen, que lo de las psicopatografías no debería considerarse mucho más que un divertimento o pasatiempo intelectual... o una oportunidad para que nos cuestionemos algunos tics de nuestra profesión. A este respecto, un comentario final. En el primer capítulo (precisamente titulado Genio y Locura) de su libro, Vallejo Nágera padre critica: Explica Lombroso el genio como una especie de epilepsia, diagnóstico tan de moda en la época como actualmente el de esquizofrenia. ¿No podría añadirse a principios del siglo XXI una referencia análoga al trastorno bipolar?




Fuentes:

Andreasen NC. Creativity and mental illness: prevalence rates in writers and their first-degree relatives. Am J Psychiatry 1987; 144: 1288-92 [Abstract].

Jamison KR. Mood disorders and patterns of creativity in British writers and artists. Psychiatry 1989; 52: 125-34 [Abstract].

Poole R. ‘Kind of Blue’: creativity, mental disorder and jazz. Br J Psychiatry 2003 183: 193-194

Post F. Creativity and psychopathology. A Study of 291 world-famous men. Br J Psychiatry 1994; 165: 22-34 [Abstract]

Vallejo Nágera A. Locos Egregios. Barcelona: Salvat, 1953

Vallejo- Nágera JA. Locos Egregios. Barcelona: Argos Vergara, 1980

Wills GI. Forty lives in the bebop business: mental health in a group of eminent jazz musicians. Br J Psychiatry 2003; 183: 255-259 [Abstract]






posted by Juan  # 10:44


¿Qué es PSIQUIATRIA INSOLITA? 

Selección de noticias relativas a la salud/enfermedad mental y técnicas de tratamiento relacionadas, que pueden resultar de interés por su carácter:
RARO
EXTRAÑO
NUEVO
EXTRAVAGANTE
ORIGINAL
ABSURDO
EXTRAORDINARIO
ASOMBROSO
SORPRENDENTE
MARAVILLOSO
SOBREHUMANO
ESTUPEFACIENTE
INAUDITO
ANORMAL
INCONCEBIBLE
INCREIBLE
DESACOSTUMBRADO
INFRECUENTE
EXCEPCIONAL
CURIOSO
INUSITADO
INUSUAL

This page is powered by Blogger. Isn't yours?